lunes, 30 de noviembre de 2020

La flor de la demencia

 


 La flor de la demencia

Cae la nieve tan callada,

que se rompe en el silencio,

es la llamada esperada,

que me queda sin aliento.

 

Fue aquel viento que me cala,

de la cabeza a los pies,

el silencio se intercala,

y no escucho a la mujer.

 

Me agobia cualquier pasión

que no pueda controlar,

no quiero ninguna flor,

que me grite al despertar.

 

Por aquella mujer

me sentí cercado,

quise en sus labios beber,

y caí enamorado.

 

Su luz me resucitaba,

y en el silencio escondía,

palabras que palpitaban,

como fieras noche y día.

 

Sus curvas son un tormento,

vestidas de inocencia,

cabalgando en silencio,

por la flor de la demencia.


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jueves, 26 de noviembre de 2020

La culpa es mía

La culpa es mía

Soy culpable de haberla amado,

y olvidarme del dolor que ella me causa,

de repente, me sobrevino el miedo,

podía escuchar un murmullo en mis oídos,

devorando mi garganta.

 

Ahora me siento morir, aunque mi cuerpo esté vivo,

y mis versos me recuerdan,

que mi amor nunca fue correspondido,

fue la llama del amor, en cerebro adormecido.

 

Aquellos ojos hermosos, me seducían,

arrullando en mi mente soñadora,

mientras la luna en silencio,

a mi alma la devora.

 

Las fuerzas me abandonaron,

huyeron a la memoria,

deformándose mis sueños,

en espejismos de euforia.

 

La culpa es mía, solo mía,

veo mi cama vacía y su corazón en llamas,

y aunque repito su nombre, ella finge desear,

otro campo de batalla.

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domingo, 22 de noviembre de 2020

El paradigma del ser

El paradigma del ser

El paradigma del ser

luchar para un día crecer,

atado a las pulsaciones,

y supremas ilusiones,

 

Con el afán del poder,

soñar no cuesta dinero,

el barro fue lo primero,

perpetuarse después.

 

La envidia a flor de piel

cuanto más débil parece,

más fuerza alcanzas y te creces,

con el asombro de ser.

 

Ese monstruo de los celos,

sabiendo sin conocer,

la fuerza de sus anhelos,

el deseo de poseer,

 

Entre trigales ardientes,

la flor del amanecer,

desovando en su vientre,

para volver a nacer.

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martes, 17 de noviembre de 2020

La conquista de la nada

La conquista de la nada

Parece que fue ayer,

cuando intenté suicidarme,

en la oscura noche y con la soga al cuello,

soñé que había conquistado la nada…

 

Cuando una sinuosa forma, me oprime contra su cuerpo,

un seísmo de locura agita mis propios versos,

cuando la miro a los ojos me devora el pensamiento,

un instante luminoso y el sol se marchó del cielo…

 

Y nos hicimos eclipse, entre las curvas del viento,

laberintos hechizados, abiertos al universo,

algunos rayos de lunas en las pupilas del cielo,

como dos soles radiantes que van perdiendo su fuego…

 

En ese preciso instante vi a la mujer de mis sueños.

náufrago de su cintura tras los cristales del tiempo,

sacude su cabellera y su cuerpo de misterio,

pienso que sueña mi alma suspendida en lo eterno.

 

Tengo miedo al silencio,

que siente mi corazón,

cuando conquista la nada,

si mi cuerpo es su sombra,

¿por qué me hielan sus llamas?

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viernes, 13 de noviembre de 2020

Un regalo original

Un regalo original

Ayer recibí regalo,

un bonito estuche con forma de corazón.

Traía una tarjeta que decía:

 

“Si el amor llama a tu puerta,

no lo dejes escapar,

hasta que anide en tu pecho,

y ya no quiera volar”

 

Me dejó intrigada,

y al abrirlo recibí una sacudida

que me quedó sin aliento.

 

Ayer te llegó el amor,

viajó a través del tiempo,

por las líneas de tu cuerpo,

una llama agonizante que vive en tu corazón.

 

Apóyate en mi hombro y verás…

más allá del horizonte, las olas vienen y van

buscando un amor sediento,

 

Con los brazos siempre abiertos,

para tu nombre agitar,

y enlazarse a tu cuerpo desbordante y sensual.

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lunes, 9 de noviembre de 2020

La calandria prisionera

La calandria prisionera

Brillaba con luz oscura,

la calandria prisionera,

era el invierno caduco,

resplandor de primavera.

 

Rompiendo está la alborada,

disipando las tinieblas,

momento de lucir vuelo,

cuando las yerbas despiertan.

 

Canta siquiera una vez,

rompe el abecedario,

tu música es tan gozosa,

como besar en los labios.

 

He soñado tener alas,

en la jaula prisionera,

acechando a la noche,

mi canto cautiva fuera.

 

Con mi alegre serenata,

mi canto confuso inquieta,

logro captar la atención,

en la agonía más secreta.

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jueves, 5 de noviembre de 2020

El corazón implora

El corazón implora

A veces me siento turbado,

como si tuviera desgarrada el alma,

entonces mi corazón implora,

con la ilusión de aclarar el misterio.

 

Solo las sombras logran ver,

al alma huyendo del abismo oscuro,

para echar a volar

por una ruta virgen que ilumina mi lengua.

 

Camino del tiempo voy,

trepando por las esencias de mí,

en esa ola de alivio, que tu piel

muestra en la penumbra.

 

Memorias ardientes,

atraídas por la angustia del recuerdo,

auguran maldiciones de demonios,

con un funesto destino “se abrasan”.

 

Las preguntas desbordan mis ansiosos labios,

entre los perfiles que articulan sus curvas,

un alfabeto amoroso irresistible,

capaz de derramarse en su arquitectura celestial.

 

Y en las noches sin luna, vuelan sobre la nada,

estrellas fugaces y errantes cometas,

y en ardoroso crepúsculo,

sus pálidos cuerpos, pierden sus almas.

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domingo, 1 de noviembre de 2020

Dentro de mi habitación

 

Dentro de mi habitación

Dentro de mi habitación,

con su luz crepuscular

el cielo es una delicia,

 

pasa una estrella fugaz,

entre nubes de pasión

y me llena de caricias.

 

Hoy sale la luna nueva,

llena de níveos fulgores,

con las sonatas más bellas,

a tiro de cazadores.

 

A veces con solo tocar el cielo,

mi alma se vuelve infiel,

es como un dulce veneno de locura y de anhelo,

con los labios enlazados como dos lunas de miel.

 

Son dos albas peregrinas,

encendidas de arrebol,

son dos negras golondrinas,

dentro de mi habitación.

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