miércoles, 13 de diciembre de 2017

A dos velas

Irina Karkaby by Catherine la Rose
Sin nombre, sin ayer,
sin historia, sin ventura,
ante una bella mujer,
responde como un miura.

Conozco esa mirada, ardiente,
de tierno embeleso,
salvaje inconsciente,
al son de los besos.

Conjuga el verbo amar,
preludio de algo vibrante
aunque no lo veo danzar,
puede ser un buen amante.

Suspira su corazón,
intenta marcar el paso,
sufre una convulsión,
del alba pasó al ocaso.

En su tierna primavera,
se le ve falto de escuela,
es un potro a la carrera,
que me ha dejado a dos velas.
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sábado, 9 de diciembre de 2017

El barco de papel

Caminando paso a paso,
en tan peculiar sentido,
después de un mínimo lapso,
alguien grita en mis oídos.

Nuestra lengua es de cristal,
es un barco de papel,
mar que se agita y se calma,
y aunque llueva tengo sed.

Ignoro quién me lo dijo,
quizás fue premonición,
he visto nacer la luna,
en las pupilas del sol.

Lento alumbra el poema,
por los vasos de la mente,
y aunque luego me arrepienta,
ya es tarde, se lo lleva la corriente.

Desde la nada que fue,
se ha empapado de ilusión
expresando su silencio
cuando el papel se mojó.
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martes, 5 de diciembre de 2017

El mal de amores

Era tan dura su vida,
que en sus oraciones,
pedía siempre, ¡¡morir!!
para ella el tiempo era un suplicio.

Tenía una enfermedad cruel,
el mal de amores,
una tortura que le partía el corazón,
no tenía fuerzas ni para maldecir.

Nadie entendía que sufriera tanto
por un amor imposible,
es como si el deseo se impusiera a su voluntad
quería morir y su cuerpo se negaba.

Se había metido en el túnel oscuro de la mente,
y no encontraba la salida,
los recuerdos devoraban su existencia,
y su alma pedía clemencia.

A su corazón le suenan hasta los huesos,
que terrible es, mantenerse en pie,
el recuerdo de sus besos,
sepultan su amanecer.
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viernes, 1 de diciembre de 2017

En el limbo del olvido

En el limbo del olvido,
como un objeto perdido,
en las tinieblas del cielo,
se oye un eco prisionero.

De un grito ahogado,
en el inhóspito futuro,
sigo siendo atormentado,
por mi pasado oscuro.

Yo soy triste desde siempre,
siempre fui muy negativo,
que el eterno retorno, me contemple,
esculpiendo un pensamiento afirmativo.

En el limbo del olvido nos permiten estar juntos,
escuchar con los ojos de los ciegos,
y conversar con los difuntos,
en las ceremonias secretas del maldito ego.

Una pequeña llama alumbró la aurora,
luces de invierno en el templo del anhelo,
deseando tú regreso ahora,
me permite recordar que existe el cielo.
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lunes, 27 de noviembre de 2017

Amores ciegos

Amor, amor, que ciego estuve,
me dejaste tan lleno de amargura,
que a la sombra siniestra de una nube,
mis ojos cruzaron el umbral de la locura.

Diré que soy preso por amar a ciegas,
por amar sin sentido,
porque vivo y gozo cuando juegas,
en el aire mundano de cupido.

Quiero volar al amor de tus anhelos,
desoyendo el qué dirán,
y es que tu ausencia es mi fuego,
y mi alma un vendaval.

El crepúsculo va exhibiendo su belleza,
¡Ay cielos!,  el eco se queda mudo,
al contemplar tu desnudo,
que ha robado la sonrisa a la tristeza.

Confieso que nací para quererte,
fue la razón de mí existir,
el día que no pueda verte,
para que quiero vivir.
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jueves, 23 de noviembre de 2017

Desde el balcón de la nada

Aquellos ojos inmensos,
las dos ventanas del alma,
destellos de un cielo azul,
que arde con su mirada.

Su ciega luz se desploma,
desde el balcón de la nada,
cuando miramos al mundo,
y no tenemos palabras.

Un asedio de preguntas,
con interrogantes claras,
-si tú eras el espejo,
donde me miro la cara-

¿Porque oscurece el día,
siendo la noche tan clara?,
¿dónde está tu cielo azul,
para ahuyentar mi nostalgia?

La soledad se perfila,
cuando abro mi ventana,
ese frío que me acaricia,
no evita el llorar sin lágrimas.

Un rumor de caracolas,
un instante de la infancia,
el viento me lleva a tí,
aún recuerda tu fragancia.
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domingo, 19 de noviembre de 2017

El bosque encantado

El otoño incendia el bosque, mutan los colores,
suben por las ramas de hayedos en flores,
y en sus hojas muertas rojas y cobrizas,
palpitan sus llamas al son de la brisa.

Luz de la conciencia de excelsa alegría,
explosión de fuego, tiernas melodías,
nostalgias que se consagran al caminar,
plumaje de encanto del pavo real.

El bosque encantado por genios y hadas,
alumbra en los cuerpos venturas de amor,
hechiceras malvadas,
deslumbran las almas y causan pavor.

Lenguas de fuego de sangre humana,
miradas abriéndose, vibran al sol,
rumor de vida de sus vientre emana,
el amor desgrana a vírgenes en flor.

Maduró el estío a toda prisa,
el otoño se viste para la ocasión,
de pronto despierta la efímera brisa
¡oh milagro!, cada hoja es una flor.
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Flor de otoño