viernes, 22 de junio de 2018

Crepúsculo errante…

Abrió la puerta y se fue,
con una vieja maleta,
y afilada barba,
barba de poeta.

No hay marcha atrás,
el corazón le advierte,
de esa compañera,
de pasiones fuertes.

Se ofrece la noche,
la luna vierte su claridad,
para ver brotar de su alma un mar,
un mar de ilusiones rotas.

El azul naciente,
su mirada inquieta,
son sombras que refractan,
esperanzas muertas

Maldita sea,
por qué he llegado
a tan vil estado
la ciudad sombría

La verdad soñada,
chispa desprendida,
de la madrugada,
crepúsculo errante de esa flor amada.
Copyright © RTPI 16/2018/1470

martes, 19 de junio de 2018

A dónde va el amor

El amor se va,  
a hundirse en el viento,
trasparentes cielos,
lo vieron pasar,
ceñido al silencio.

Una caricia infiel corona su boca,
pétalos de rosa marchita,
con olor a primavera agonizante,
vagan por el jardín del olvido,
vuela el amor al abismo de la angustia.

El otoño madura, arde sin llama,
resbalando en el pasado,
la fantasía se apaga,
caen lágrimas como perlas.

Su mirada escapa al crepúsculo,
nace la aurora,
renace la vida,
el amor toma aire, se eleva y resucita.
Copyright © RTPI 16/2018/1470



viernes, 15 de junio de 2018

Volando por los sentidos

Tocaba con mis labios tus pezones,
y sentía las vibraciones,
de tu cuerpo angelical,
y nos dijimos te amo, un te amo sin hablar.

Esclavo de ese fuego que se toca,
que hace volar los sentidos,
amor que al amor provoca,
con delirantes latidos.

Llévame siempre en tu llama,
tu eres vida de mi vida,
y cuando a gozar me llaman,
tu cuerpo en mi cuerpo anida.

Tu belleza es un imán
que me atrae a tu piel,
como a la abeja el panal,
siempre buscando su miel.
Copyright © RTPI 16/2017/3421

martes, 12 de junio de 2018

Un pico de euforia

La noche tiene su la luna llena,
su virgen luz la viste de belleza,
una procesión de estrellas, la escoltan,
y desde esa oscuridad la fantasía medita.

Tu nombre viene a mí, cuando miro el firmamento
no había cuerpo en la noche comparable al tuyo,
fuiste la estrella fugaz que ilumino mi corazón
marcaste la ruta para encontrarte cada noche,

Brazos y manos se enredaban a mi cuerpo,
en un incesante e impresionante abrazo
y en cada rincón de tu alma encontré,
los más bellos tesoros del placer…

Eres el ángel que iluminas mi oscuridad,
me seduces me anclas a tu cuerpo,
y me muestras los secretos de la eternidad.
hasta que al alba cierra tus nocturnos párpados,

y desapareces…, ¿quién eres pues?
cuando miro al cielo doy gracias
por haberte tenido
no hay estrella en el cielo que te iguale.

Un pico de euforia,
hace el paraíso de la noche más extenso,
esas horas de gloria, de labios y besos,
donde mi alma vuela al cielo de tu corazón.
Copyright © RTPI 16/2017/3421



sábado, 9 de junio de 2018

El acabose

Aquel río sin corriente,
que quiso alcanzar el mar,
nunca supo hacerse atrás,
para encontrar las afluentes.

Fuiste un amor ardiente,
como el cráter de un volcán,
el pasado no es presente,
es la dura realidad.

Grabado está en mi memoria,
y por mucho que yo quiera,
amé sin que lo supiera.
y fue una bella historia,

El amor es un delirio
que sube… y sube…
al corazón como una nube,
y luego baja...y baja… y es un martirio.

Pervive como retazos de nada,
y muere con el consuelo,
que en la luz de su mirada
mis ojos verán el cielo.
Copyright © RTPI 16/2018/1470

miércoles, 6 de junio de 2018

Sospechas infundadas

He dejado de soñar,
con el hombre al que adoro,
nunca le podré explicar,
porqué perdió su tesoro.

Ya no sabe lo que es vida,
solo encuentra desconsuelo,
se va llorando a escondida
silbante caos su desvelo.

Lo quiero y no se porqué,
por que siempre lo he querido,
ese fuego de su piel,
conmigo lo ha compartido.

Miro al hombre al que espero,
como un tierno amanecer,
nunca olvides que te quiero
no me hagas padecer.

Quiero liberarte de tu amarga pena
que vuelva a tu rostro la alegría,
es tuyo el hijo que mi vientre llena,
y no dudes jamás de la que en vos confía.
Copyright © RTPI 16/2017/3421

domingo, 3 de junio de 2018

Me remuerde la conciencia

Solo con pensar en ella su mente se estremeció y comenzó a sincerarse conmigo contándome un pasaje de su vida que me llegó al corazón.

Allá por los años setenta vivíamos en un pequeño chalet cerca de una gran ciudad,  yo (Ángel) rondaba los 15 años, era hijo único, mi madre Carlota estaba habitualmente sola ya que mi padre por su trabajo, (marino mercante),  estaba mucho tiempo fuera de casa.
Nuestro consuelo era los vecinos del chalet de al lado, (Pablo y Sara),  que por cierto eran muy buena gente, siempre estaban dispuestos a echar una mano y como no tenían hijos, yo era para ellos su ojito derecho, me tenían un cariño muy especial. Pablo era un padre para mí, así que cuando tenía cualquier problema acudía a él y me lo solucionaba.
Solía llevarme al fútbol que era su afición favorita y una buena distracción para los dos,  también cuando mi padre regresaba nos íbamos los cinco de acampada y disfrutábamos mucho.
He olvidado decir que los chalets compartían un pequeño jardín de unos cien metros cuadrados aproximadamente, separados por una pequeña valla y que desde mi habitación podía ver la cocina, el comedor y una habitación  de mis vecinos, si no fuera por los visillos que ensombrecían algo las estancias no habría intimidad alguna.

Un día ocurrió algo tremendo, Pablo y Sara estaban dando un paseo cerca de la urbanización,  cuando una rama de un árbol cayó sobre ellos, Sara se llevó la peor parte, con heridas y fracturas diversas  y lo más preocupante un fuerte golpe en el cráneo que la dejó en un estado complicado, sin embargo Pablo solo tuvo ligeras contusiones.
Sara fue ingresada en un hospital y al cabo de varios meses regresó a casa, mi madre y yo fuimos a verla y la sorpresa fue mayúscula, estaba muy desmejorada y casi no reconocía a nadie, Pablo nos dijo que no había solución más pronto que tarde moriría.
Mi madre la estuvo cuidando bastante tiempo, hasta que un día  Pablo le dijo que había hablado con su hermano, y que iba a venir una sobrina a ocuparse de ella. 

El día que conocí a Eva quedé maravillado era la mujer de mis sueños, la que había grabado en mi mente, jamás había visto un chica tan hermosa, era alta, morena y con unos ojos verdes delirantes, cuyos encantos me sedujeron al instante.
Era una chica muy joven, (19 años) y tan auténtica en sus expresiones que me quedé paralizado y le grité al mundo que estaba enamorado.  Pensé que podría ser la madre de mis hijos pero no veía esa luz en sus ojos y aunque mis ojos no cautivaron a los suyos los míos nunca se apartaron de ella.
Entró en mi vida como un ciclón llenándola de gozo y confusión.  Desde mi habitación con los prismáticos la espiaba de noche y brindaba a mi imaginación un espectáculo tan asombroso que mis sentidos nunca habían disfrutado.

Una tarde la vi con un desconocido y me llevé un gran disgusto, luego por mi madre me enteré que era un “noviete” que tenía en el pueblo y que había venido a verla.
Ahora que se había hecho cargo de su tía, con frecuencia venía a visitarla,  entonces nació en mi algo tan terrible como los celos y estos me llevaban tras ellos para espiarlos, al llegar a casa me sentía abatido y apesadumbrado.

Un día Pablo, (que en estos días no me hacía mucho caso), sorprendió a la pareja dándose placer en el sofá de su casa,  el cabreo y la bronca fue de campeonato.
Yo había contemplado la escena desde mi habitación aunque las imágenes eran muy confusas, al estar todo apagado… ese día me sentí humillado y sumido en la desesperación, mi diosa era para mí un ídolo caído.

Volví a pegarme a la ventana y en un momento sentí voces, (las ventanas estaban entornadas por el calor reinante, era el riguroso verano), su tío Pablo que estaba muy enfadado, le estaba regañando, su voz resonaba en mi cabeza, pude escuchar que iba a informar a su padre por haberse acostado con su novio, ella le pedía perdón, por favor no le digas nada, no volverá a ocurrir.
A partir de ese día no pude conciliar el sueño, me pasaba la noche espiándola, una noche pude observar que  Pablo entraba en la habitación de Eva, aunque las imágenes eran muy difusas,  me permitieron ver fugazmente  como se metía en su cama y se echaba encima de ella, después comenzó a moverse rítmicamente hasta quedar inmóvil…
Sin saber como,  comencé a temblar, lleno asombro y desesperación sin poder apartar la mirada de aquella fogosa escena.  Tras la sorprendente visión, recobré el sentido y comprendí lo que estaba pasando.
Cuando te están manipulando y sometiendo a un chantaje emocional,  el miedo te empuja a hacer cosas, que en otras circunstancias jamás hubieses permitido.
Una mañana vi un coche en el chalet de Pablo, oí voces muchas voces y a continuación vi salir a  Eva y su padre, que  se marchaban para no volver.

Al poco tiempo murió Sara, al entierro fueron mis padres y algunos conocidos, la familia de Pablo no hizo acto de presencia.
A partir de ese día Pablo, rara vez salía de casa, mi madre intentaba ayudarle, llevándole comida y otras cosas,  pero él no quería que se molestara, incluso llegó a decirle que estaba muy agradecido de todo lo que había hecho por Sara pero que a partir de ahora él se ocuparía de sus problemas.
A mi madre le dolieron muchos esas palabras, Pablo se estaba volviendo poco sociable y sobre todo inquieto y exasperado, pasaba por un momento muy difícil.

Pablo acabó con su vida de un tiro en la cabeza, muchos creyeron  que llegó a tal extremo porque quería mucho a su esposa.

Sin embargo mi opinión era bien distinta… Eva al verse acosada por su tío noche tras noche, reaccionó y se rebeló contándole a su padre por el calvario que estaba pasando y este hecho hundió a Pablo en la desesperación y en el suicidio.

A pesar de todo acompañé a mis padres al entierro, no me sentía afectado por su muerte, la simpatía que había sentido por él,  se había trasformado en un recuerdo congelado en mi memoria.
Autor: Nico Pozón Requejo 01.06.2018