martes, 29 de octubre de 2013

Las golondrinas del zaguán


La trémula luz de una ventana,
Recibe al visitante,
O no es visitante, son golondrinas,
¿Quién llama a la puerta esta mañana?.
 
¿Es la vecina?
¡No!. Son golondrinas,
Que vienen hacer sus nidos en el zaguán,
Llamando con sus picos en el cristal.
 
Todo en silencio…
No, se siente los movimientos,
De las aves que habitan en la morada,
Abre esa puerta niña a las golondrinas,
 
Anuncian la llegada a la primavera,
Esa cita no llega, me desespera,
¡Abre ya las ventanas!,
Al cante jondo de esa gitana.
 
Ya se acicalan las golondrinas,
Hablan entre sí de las espinas,
De las heridas en el costado,
Del Cristo del zaguán, crucificado.
Copyright © 16/2013/4950
 

sábado, 26 de octubre de 2013

Versos sueltos

Versos sueltos
Me dan ganas de llorar,
pero de pena no puedo,
porque tengo tanta pena.
que ya no sé si la tengo.
 
No he perdido nunca a nadie,
murió, se me adelantó,
el amor que le tenía,
sigue en mi corazón.
 
No te hagas la estrella,
nunca voy de farol,
si tú en mi cielo brillaras,
gozaría de tu amor.
 
Confieso, soy un converso,
de las cifras pasé al verso,
me sedujo la poesía,
hoy le rindo pleitesía.
 
El reloj que marca el tiempo,
no consume pensamiento,
ni  amor, ni sentimientos,
lo consume las arrugas de los cuerpos.
 
Las piedras lo saben todos,
pero nunca dicen nada,
tienen miedo a las palabras,
no saben que es lo prudente,
si decirlas o callarlas.
 
En tu cerebro se hila,
el hilo frágil del sueño,
y en tu corazón habita,
el amor que yo te tengo,
 
Por quién doblan las campanas,
no quiero volverlas a oír,
no vaya a ser que algún día,
doblen por ti y por mí.
 Nico Pozón Requejo (26.10.2013)

jueves, 24 de octubre de 2013

Bonsái

 
Nací en la alta cuna,
Del sol naciente,
De baja talla,
Mi recipiente.
 
Noble era mi linaje,
Árbol libre y salvaje,
Hasta que menguó mi talla,
De tanto cortes y recortes,
Con la maldita cizalla.
 
Mis brazos por más que miro,
Retorcidos como un anacoreta,
No los estiro,
Soy como un bosque plantado en una maceta.
 
Mi cuidador el jardineo corta y recorta,
Día tras día, un hombre raro con sus manías,
Un escaleno guarda armonía,
Ese dibujo le reconforta.
 
Oigo voces detrás de mi espalda,
Hablan de miniaturas y de mi corta estatura,
De mi firmeza, estilo y gentileza,
De la buena esencia en frascos…,
Tener clemencia, mi sombra no os cobijará.
Copyright © 16/2013/4950


 
 


 

lunes, 21 de octubre de 2013

Mirada al pasado


Revivo mi juventud
cuando todo se te graba,
cuando lo que te decían,
de inmediato procesabas.
 
Pasemos por las escuelas,
recuerdo a los profesores,
Cloti, Ángel y Serafín,
hay que enmarcarlos aparte.
 
En los tiempos que corrían,
se esforzaban en formarte,
con los medios que disponían.
 
Llegada a “La Academia”,
lo recuerdo con cariño,
D. Isidoro me apremia,
hay que espabilar mi niño.
 
Con paciencia e impaciencia,
con afán e inteligencia,
y con los medios a tu alcance,
 hay que agudizar el ingenio,
para salir adelante...
El aprender y saber,
resultará apasionante.
 
Recuerdo a los profesores,
desde José a Teodoro,
y al frente de todos ellos,
el director Isidoro.
 
Tenéis que estar atentos,
para forjar un futuro,
adquirir conocimientos,
el porvenir es muy oscuro.
 
Los ratos libres que había,
amigos y compañeros,
sin tanta tecnología,
lo pasábamos de miedo.
 
Entre el guá y la bilarda,
y otros entretenimientos,
se nos pasaban las horas,
no había percepción del tiempo.
 
El día de los exámenes,
una odisea comenzaba,
se realizaba un viaje,
el que nunca se acababa.
 
Badajoz era la meta,
a las cinco la mañana,
era el toque de corneta.
 
Con esta mezcla explosiva,
que se podía esperar,
forjados en mil batallas,
la solución aprobar.
 
Me puede aún la nostalgia,
personas que no se olvidan,
personas que tienen magia,
que te marcan de por vida.
 
Amigos que se nos fueron,
lo recuerdo emocionado,
vivencias, momentos buenos,
que en la mente están grabados.

 Como recuerdo a la promoción 4963 de La Academia - 
Nicomedes Pozón Requejo - 8.12.2011- Copyright © 16/2012/1160

sábado, 19 de octubre de 2013

Cajón de los versos


Del cajón de los versos he cogido
Como un rayo de sol intermitente,
Un puñado de estrofas impacientes,
Y un maltrecho soneto enfurecido.
 
Se resbaló un suspiro estremecido,
Vivaces fuegos, de un amor ardiente,
Ternura aprisionada, aún durmiente,
De un corazón sangrante dolorido.
 
Asustan los misterios que contiene,
Ese anillo de gemas y secretos,
A pesar de que nadie lo retiene.
 
Poco a poco sin aviso el sujeto,
Me dice el misterio que contiene,
Escribes y completas el soneto.
Copyright © 16/2013/4950

martes, 15 de octubre de 2013

Acariciar las hojas del otoño


Navegaba  abrazado al silencio,
Escuchando la soledad,
Los murmullos del reloj,
Despierta mis sufrimientos,
 
Susurros y lamentos, vuelan como el viento,
Como si midiera la estatura del tiempo,
Rendido a los sentimientos,
Que salen de mí ser,
 
Entre el miedo y el valor,
Del amor a locura,
Entre delirio y cordura,
Que une suplicio a dolor.
 
El silencio espera la palabra,
Voces que hablan callando,
Personas  que lloran buscando su destino,
Esclavos con sed de libertad.
 
El polvo del siroco agita las sombras,
Las penumbras salen a la luz,
Al instante se esfuman y enmudecen,
No hay aire que acaricie las hojas del otoño.
Copyright © 16/2013/4950

martes, 8 de octubre de 2013

El eucalipto de Las Cañaveras "Seis dedos"


El eucaliptus es un árbol de origen australiano, de crecimiento rápido, que puede llegar a los 30 o 35 metros de altura.
El de la fotografía está situado en Las Cañaveras, (junto a las minas), en Burguillos del Cerro.
Es un árbol antiguo, de gran altura, muy corpulento y de  corteza gris clara.
Siendo su característica principal  la singularidad de su tronco una mano abierta con seis dedos.
Al ser sus ramas abiertas y largas originan una copa alta y de gran porte.

 
Las flores del eucalipto son como especie de cápsula endurecida cerrada por una tapadera.

 
 
Las flores son pequeñas y blancas y al desarrollarse salta esa tapadera, y deja al descubierto los numerosos estambres cargados de semillas que han pasado del color verde al marrón.

Foto original de árboles con alma.blogspot.com
 

Los frutos son también muy peculiares: Se asemejan a una especie de campanilla.
 

Foto original de árboles con alma.blogspot.com
 
 
Y terminamos con dos fotos y una poesía:
En la primera: Podemos ver su forma inconfundible de mano abierta con seis dedos y una pequeña parte de su ramaje.
 
 

Y la segunda tomada desde las minas: Al fondo Burguillos, (la torre y el castillo). Dónde se puede apreciar su gran altura, con respecto al encinar de su entorno.
 


Al eucalipto “Seis dedos”
Nació en Las Cañaveras, majestuoso y galano,
Escoltado por alcornoques y encinas,
Ocupa el espinoso llano,
Junto al silencio eterno de las minas.
 
Siempre estuvo allí, esperando para echarles una mano,
A los mineros, con sus seis dedos,
Se rompían el corazón en ese infierno del miedo
Picaban y empujaban vagonetas con un esfuerzo inhumano,
 
Se oyen doblar las campanas,
De la ermita, llora y llora sin consuelo,
La explosión se tiñe a grana,
Por la muerte de un minero.
 
El sol con su fuego verde,
Despierta a la luctuosa mañana,
Brisa de luz que su alma yergue,
Elevando la savia por sus ramas,
 
Al atardecer se llena de pájaros con sueño,
Que retornan a la intimidad de su nido,
Sinfonía de píos y arrullos,
Fantasmas del susurro y del murmullo.
 
La noche se llena de fragancias y olores,
Cierro los ojos, aún le veo y me embeleso,
Siento la vida impregnada de colores y sabores,
Y del cálido perfume en sus hojas impreso.

sábado, 5 de octubre de 2013

Nadie llorará tu muerte


Viene del campo con el furor de los astros,
Al grito del gentío que en la plaza aclama,
De claveles y sangre deja rastro,
Bravura en la embestida cuando brama.
 
Tres puyazos de castigo,
Le producen tal dolor,
Que embiste al enemigo,
Con más ímpetu que ardor.
 
Su mirada penetrante,
A esa banderilla entrante,
Que desgarra su piel y sus entrañas,
Arremetiendo con saña.
 
Furia de alma afilada,
De ese trágico destino,
Llora la sangre manchada,
En una espada sin tino.
 
Se oyen gritos de asesino,
Las entrañas de la vida corneaste,
En legítima defensa,
Murió el que iba a matarte.
 
De ti no se acordarán,
Ese gentío tan cobarde,
Cuando una espada de acero,
Se hinque toda en tu carne.
 
Nadie llorará tu muerte,
Un alto precio pagaste,
Te metieron en un ruedo,
 
Sin saber a qué enfrentarte,
Sólo vendrán las mulillas,
Esas mulillas de arrastre.
Copyright © 16/2013/4950

miércoles, 2 de octubre de 2013

Las tormentas burguillanas


¿Tormentas?, ¡las de  Burguillos!,
Bramaban todas las sierras,
Los rayos despavoridos,
Caen de la nube a la tierra,
Con un tremendo chasquido,
Como raíces de un árbol,
De pirotecnia y brillo.
 
Espectáculo radiante,
En los cielos de Burguillos.
Culebrillas en Guruviejo,
Y truenos en el Castillo.
 
Les sacaron las entrañas,
Nos quedaron sin ruido,
Todo se quedó en silencio,
Un pueblo desconocido.
 
Ya no atemoriza a nadie,
Con sus atroces rugidos,
¡Qué furia en aquellos cielos!,
¡Qué temido era Burguillos!
Copyright © 16/2012/1160