El principio del final
No
es verdad ángel de amor,
que
tú naciste llorando,
y
cuando ves la muerte cerca,
lloras
de desesperación,
tu
existencia está temblando.
Sin
embargo yo quisiera
conforme
voy escribiendo,
que
caigan las horas muertas,
como
la ceniza al fuego.
Este
viento del otoño,
mustia
la esperanza mía,
ya
siento en el corazón,
la
muerte de mí alegría.
¡Oh
tiempo!,
nunca
he pensado en ti,
¿por qué me robas la vida,
mientras
me crece el tormento?,
¡eres
verdugo de mí,
hasta
que tocan a muerto!
Copyright © RTPI – 16/2025/3368

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