viernes, 17 de abril de 2026

Es un tormento sin nombre


Es un tormento sin nombre

¿Cómo aferrarse a un amor

sin forma carnal,

y un te quiero temporal?,

¡Ay!, es un tormento sin nombre,

la juventud va cayendo

y el otoño no responde.

 

¿Cómo despojarse de besos y caricias,

cuando me devora el hambre por su carne?

no hay cuerpo que te iguale,

suspira mi corazón.

 

Ese tormento sin nombre,

que seduce y no responde,

desatando tus miedos,

como si el deseo callera

en el lecho del delirio.

 

Si en ella pienso,

se aviva el fuego por dentro,

ha parado mi mano

en la curva desnuda

del misterio y del vértigo,

mientras deja caer un gemido.

 

Me sorprende en la noche,

escucho, quédate quieto,

yo me quedo sin aliento,

te amo, te amo…

y a ritmo de gemidos

me llena de amor.

 

Dime, ¿quién eres?

acepta mi secreto,

suavemente me besa,

y me desvela, ¡te amo

para seguir viviendo!.

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lunes, 13 de abril de 2026

No llegué a tu vida a tiempo


No llegué a tu vida a tiempo

Nunca encontré el momento

de decirte lo que siento por ti.

¿Qué debo hacer para que

mi corazón acepte esta

dolorosa realidad?

 

Mi alma desolada, me dice

que debo decirte adiós,

aunque te amé,

-no llegué a tu vida a tiempo-

 

Déjame soñar contigo,

que tus labios se llenen,

de mis besos, amor,

soy consciente del martirio,

que le causo a mi pobre corazón.

 

Te estoy amando en silencio,

es tan real,

que tiembla todo mi cuerpo,

ilusiones de la mente,

ennoblecen el misterio.

 

Confieso que nací para quererte,

es tan inconsolable amanecer sin ti,

que si no puedo tenerte,

no sé qué será de mí.

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martes, 7 de abril de 2026

Nube blanca


Nube blanca

Recorriendo las angostas

colinas de la mente,

encontré a Nube blanca,

bronceándose en una hamaca.

 

Allí estaba ella,

la más deseada, vestida

con la desnudez de las miradas,

 

En esa selva urbana,

su cuerpo flotaba,

y los pensamientos,

volaban a su encuentro.

 

Maravillan sus altas montañas,

con sus pequeños timbres,

que al tocarlos con delicadeza,

abren el camino al valle,

de sus caderas huérfanas.

 

En cada caricia derramo mi dicha,

danza mi cuerpo…

bailando estoy en las nubes,

al son de una melodía,

en este cielo celeste,

no se rompe la armonía,

pegaditos cuerpo a cuerpo

devora la noche al día.

 

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sábado, 4 de abril de 2026

La varita mágica


La varita mágica

¿Fue un encuentro casual?, no lo sé, en la vida hay encuentros que parecen   previstos y programados por una varita mágica y este fue uno de ellos.

Era ella la que me miraba con disimulo, estaba en una plaza con un grupo de personas y un guía que le explicaba con entusiasmo todos los detalles del entorno, observo en la distancia su angelical rostro y disfruto durante unos segundo de esa mirada cómplice que es pura llama.

Nos acercamos para saludarnos, nos abrazamos efusivamente. ¡ay! su dulce mirada aceleraba mi sangre, que felicidad mi nombre en sus labios. Nos pusimos al día hablando de todo… sentí que aquel otoño estaba dando paso a una primavera ilusionante.

Conversamos un buen rato, después me pregunta ¿qué tal tu amiga? le digo, ¿Marta?, sí, la chica tan guapita de los ojos verdes esmeralda, no hay duda se trata de otra persona pero yo le sigo la corriente.

Absorto por aquella sonrisa, que era vida en mis ojos iluminados por la ilusión, di gracias a dios, por el hermoso don de aquella presencia tan gratificante.

El sonido inoportuno del móvil despertó mi embeleso. Nos despedimos apresuradamente con un beso en la mejilla y un abrazo intenso, con deseos de volver a vernos pronto, y por supuesto otro beso para mi amiga Marta.

Luego sentí impotencia y lo peor es que no tengo la menor idea de quien era aquella joven tan especial.

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miércoles, 1 de abril de 2026

Las sombras del asombro

Las sombras del asombro

El sol agoniza

tiñendo de oro el horizonte,

con destellos palpitantes.

 

La noche se insinúa,

tras cerrar tus pupilas,

el sueño inicia su deriva,

aireando las sombras del asombro.

 

En un lecho de nubes inertes,

se despereza la luna,

y es la desnudez de su cuerpo,

la que me invita a soñar,

que soy un lucero,

y a la luna quiero,

 

Corro a su encuentro,

me seduce en cada movimiento,

contonea su cuerpo,

pero la alfombra que piso,

se arruga y me corta el paso.

 

La noche va cayendo,

¡ay! que voy hacer sin ti,

me dejas con el misterio,

de cuando batir las alas,

sin saber si voy o vengo.

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viernes, 27 de marzo de 2026

El reloj de tiempo


 El reloj de tiempo

Miro al reloj, colgado

del techo de la estación,

y siento que me vigila,

que me roba el tiempo.

 

Como si yo fuera su enemigo,

el movimiento de su minutero,

corre implacable y se acelera,

como si yo no contara para él.

 

Me amenaza, quieres que escuche

con atención, su sonámbula voz

tic tac, tic tac, tic tac…

No estoy dispuesto ir a su ritmo,

ni amedrentarme por su rigor,

no quiero que nadie marque,

el ritmo de mi vida.

 

Sé a dónde voy,

estoy seguro de ello,

pero es tan difícil conseguirlo,

el camino está lleno

de obstáculos insalvables,

es como un bello sueño

en busca de paz y libertad.

 

Vuelvo a mirar el reloj

y me sorprende,

está parado, quizás ha pensado,

que ha sido cruel conmigo.

 

Anuncian la salida del tren,

estoy como paralizado,

comienzo a mover los pies,

 

Miro de nuevo al reloj,

escucho con atención,

el sonido de sus manecillas,

un dramático sonido,

registra el impacto emocional,

que le proporciona saber,

el tiempo que en la vida ha perdido.  

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lunes, 23 de marzo de 2026

A la muerte de un poeta

A la muerte de un poeta

Cuando un poeta muere,

al cielo vuelan sus versos,

mientras las musas suspiran,

por la muerte de un talento.

 

… Y llegó,

a la cumbre del cielo,

rompiendo las nubes

que había en su cerebro.

 

Y miró como mira un ciego al sol,

el ángel de la armonía,

llenó su alma de luz,

y de lágrimas sus cuencas vacías.

 

Tú que conoces mis sueños,

y ves como ahora vivo,

me falta la inspiración,

del ser que antes he sido.

 

Si pudiera volver a soñar,

esta muerte enamorada,

yo te estaría soñando sin que

tú supieras nada.

 

Poco a poco de sed de amor,

agoniza mi cuerpo,

ya no siento al corazón,

mi voz se queda sin eco,

y sin sangre el pensamiento.

 

Quizás ya sea tarde para verlo,

los caminos del recuerdo,

se pierden detrás de mí,

ya no volveré a sentir

la alegría de vivir.

 

Cuando un poeta muere,

al cielo vuelan sus versos,

para esculpir sus poemas,

en estrellas de agua y fuego.

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