Aquella
mirada errante,
nublaba
mi pensamiento,
mientras
un rayo de luna
alumbraba
su aposento.
Me
cautiva aquello que lleva puesto,
desnudando
mis ojos ante su cuerpo,
me
apetece soñar,
me
fijo en sus ojos bellos.
Me
atraen sus labios
dos
amapolas ardiendo,
poco
a poco voy sintiendo,
la
magia de aquel momento.
Y
si Dios me diera alas,
para
salvar la distancia
volaría
hasta su lado,
para
sentir su fragancia.
Me
muero de amor,
aquella
neblina sin forma y color,
ha
borrado de mi mente,
mis
fantasías…
Ya
solo resiste el latido,
de
tantas ganas de ti,
ahora
solo me queda vivir
aquellos
momentos que tú y yo
nos
perdimos.
Siempre
que un rayo de luna,
vuelva
a alumbrar tu aposento,
nuestros
cuerpos serán un solo verso,
para
vivir realidades.
Autor
: Nico Pozón Requejo 27.08.2026


