¡Ven!
¡Ven!
Mira cómo cae el agua,
la
atmósfera huele a yerba,
bañándose
de agua clara
nuestras
sedientas riberas.
Una
dicha para los ojos,
un
paisaje de acuarela,
la
voz de alarma del rayo,
el
silencio de las piedras.
El
arcoíris temblando,
el
trueno vomita esencia,
una
capa de ternura,
de
sorprendente belleza.
En
el ombligo del cielo
el
placer tomaba tierra,
desnuda
imagen de diosa,
de
insultante primavera.
Un
sueño de mil colores,
con
esa pasión primera,
en
su océano me pierdo,
me
desgarra la conciencia.
Fondo de azul
transparente,
allí
me fundo con su esencia,
esa
miel de mil sabores
que
hace olvidar mi amnesia.
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