lunes, 27 de abril de 2026

Juré que más no te recordaría

Juré que más no te recordaría

Sobre el azul del cielo en el que habitas,

algunas penas resbalan como gotas de rocío,

los inviernos del alma, reina mía,

juré que más no te recordaría.

 

Sin embargo mi pobre intelecto,

bajo tu mágico aliento, da alas a

mi pluma,  tu hechicera presencia

se cuela entre mis letras,

sin poder evitar los acordes del viento.

 

Esas ráfagas de primavera,

que me traen tu aroma,

suspirando bajo mi carne,

con tiernos deseos de lujuria,

mujer de fuego vivo,

que siembra mis versos,

de temblorosos pensamientos.

 

Te has ido tan lejos,

que hoy he visto en los ojos del espejo,

a otra mujer que trataba de borrarte,

aunque invada tu presencia,

nunca dejaré de amarte.

 

Esta noche quisiera volar a tu estatura,

para romper la tristeza que ahora siento,

cuantas veces he querido hacerlo,

pero doy el primer paso y tiemblo,

por la angustia del recuerdo.

 

Me toco el corazón y no entiendo

porque sufro tanto por ti,

va llegando la noche,

desolado cuento como te amaba,

 

Yo moría descubriendo el amor,

mientras tus labios manchados de

carmín recorrían mi cuerpo,

temblorosa estabas como un colegiala,

cuando con impaciente amor sentí

tu cuerpo, caliente y vivo.

y en tu alma mi fuego hizo nido. 

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viernes, 24 de abril de 2026

Me cuesta tanto olvidarte


Me cuesta tanto olvidarte

El amor huye celoso,

sabiendo que no eres libre,

a pesar de ese tormento,

aún tengo mil argumentos,

para que tu alma vibre.

 

La esperanza huye de mí,

por oscuros pensamientos,

cuando la noche se apaga,

en el balcón de tu cuerpo.

 

Tanto y tanto te he querido,

que he dejado de querer,

era un querer sin sentido,

tu silencio quiero ser.

 

Yo sé que sin ti no vivo,

es un infierno soñarte,

al aire lanzo esta ruego,

me cuesta tanto olvidarte.

 

El amor jamás se olvida,

pronuncio tu nombre,

y tus besos asedian mi boca,

mi dicha prohibida,

me gasta la vida suspirando,

aunque sea como un milagro.

 

Me excito al recordarte,

te quiero tanto te quiero,

que he soñado con amarte,

al aire lanzo este anhelo.

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lunes, 20 de abril de 2026

El verbo canta en mi ebria garganta


El verbo canta en mi ebria garganta

 

Recuerdo aquel resbalón,

y aquel murmullo del agua,

cuando una descarga,

el cielo abrió, y aquella mirada

de verde fulgor, desnudó mi alma.

 

Mi luz era su luz,

entre llamas sin esperas,

el amor se vació,

en la ardiente primavera.

 

Los rumores del agua,

sus ojos de esmeralda,

el verbo ardiente,

culpables de aquel destello,

tan caliente como hielo.

 

Han pasado los años,

y aunque sé que fue una bendita locura,

un vuelco en el corazón,

me lleva a sentir que perdimos la cordura.

 

Brindis al sol,

bajo la misma sombra del árbol,

donde la memoria se abrió,

al misterio del amor

 

Aún siento aquel momento,

no he olvidado su cuerpo,

de mujer, mujer,  labios de miel,

diosa del universo, luz de vida.

El verbo canta en mi ebria garganta.

 

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viernes, 17 de abril de 2026

Es un tormento sin nombre


Es un tormento sin nombre

¿Cómo aferrarse a un amor

sin forma carnal,

y un te quiero temporal?,

¡Ay!, es un tormento sin nombre,

la juventud va cayendo

y el otoño no responde.

 

¿Cómo despojarse de besos y caricias,

cuando me devora el hambre por su carne?

no hay cuerpo que te iguale,

suspira mi corazón.

 

Ese tormento sin nombre,

que seduce y no responde,

desatando tus miedos,

como si el deseo callera

en el lecho del delirio.

 

Si en ella pienso,

se aviva el fuego por dentro,

ha parado mi mano

en la curva desnuda

del misterio y del vértigo,

mientras deja caer un gemido.

 

Me sorprende en la noche,

escucho, quédate quieto,

yo me quedo sin aliento,

te amo, te amo…

y a ritmo de gemidos

me llena de amor.

 

Dime, ¿quién eres?

acepta mi secreto,

suavemente me besa,

y me desvela, ¡te amo

para seguir viviendo!.

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lunes, 13 de abril de 2026

No llegué a tu vida a tiempo


No llegué a tu vida a tiempo

Nunca encontré el momento

de decirte lo que siento por ti.

¿Qué debo hacer para que

mi corazón acepte esta

dolorosa realidad?

 

Mi alma desolada, me dice

que debo decirte adiós,

aunque te amé,

-no llegué a tu vida a tiempo-

 

Déjame soñar contigo,

que tus labios se llenen,

de mis besos, amor,

soy consciente del martirio,

que le causo a mi pobre corazón.

 

Te estoy amando en silencio,

es tan real,

que tiembla todo mi cuerpo,

ilusiones de la mente,

ennoblecen el misterio.

 

Confieso que nací para quererte,

es tan inconsolable amanecer sin ti,

que si no puedo tenerte,

no sé qué será de mí.

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martes, 7 de abril de 2026

Nube blanca


Nube blanca

Recorriendo las angostas

colinas de la mente,

encontré a Nube blanca,

bronceándose en una hamaca.

 

Allí estaba ella,

la más deseada, vestida

con la desnudez de las miradas,

 

En esa selva urbana,

su cuerpo flotaba,

y los pensamientos,

volaban a su encuentro.

 

Maravillan sus altas montañas,

con sus pequeños timbres,

que al tocarlos con delicadeza,

abren el camino al valle,

de sus caderas huérfanas.

 

En cada caricia derramo mi dicha,

danza mi cuerpo…

bailando estoy en las nubes,

al son de una melodía,

en este cielo celeste,

no se rompe la armonía,

pegaditos cuerpo a cuerpo

devora la noche al día.

 

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sábado, 4 de abril de 2026

La varita mágica


La varita mágica

¿Fue un encuentro casual?, no lo sé, en la vida hay encuentros que parecen   previstos y programados por una varita mágica y este fue uno de ellos.

Era ella la que me miraba con disimulo, estaba en una plaza con un grupo de personas y un guía que le explicaba con entusiasmo todos los detalles del entorno, observo en la distancia su angelical rostro y disfruto durante unos segundo de esa mirada cómplice que es pura llama.

Nos acercamos para saludarnos, nos abrazamos efusivamente. ¡ay! su dulce mirada aceleraba mi sangre, que felicidad mi nombre en sus labios. Nos pusimos al día hablando de todo… sentí que aquel otoño estaba dando paso a una primavera ilusionante.

Conversamos un buen rato, después me pregunta ¿qué tal tu amiga? le digo, ¿Marta?, sí, la chica tan guapita de los ojos verdes esmeralda, no hay duda se trata de otra persona pero yo le sigo la corriente.

Absorto por aquella sonrisa, que era vida en mis ojos iluminados por la ilusión, di gracias a dios, por el hermoso don de aquella presencia tan gratificante.

El sonido inoportuno del móvil despertó mi embeleso. Nos despedimos apresuradamente con un beso en la mejilla y un abrazo intenso, con deseos de volver a vernos pronto, y por supuesto otro beso para mi amiga Marta.

Luego sentí impotencia y lo peor es que no tengo la menor idea de quien era aquella joven tan especial.

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