martes, 13 de octubre de 2026

Soy puro temblor

Soy puro temblor

Tiembla mi conciencia

viendo,

cómo se deshojan las mañanas

bajo un cielo,

que a tú desnudo canta:

 

“Ámame, cuerpo a cuerpo,

sobre los espacios de las letras,

donde vivo desterrado”

 

Quiero quemarme

con el fuego de tu desnudo otoño.

para sentir la emoción del aire

planeando por la gozosa estación

que nos ha encadenado.

 

Soy puro temblor

de un brazo inexistente

que recoge la vida,

para vivir mañana

tu frágil primavera.

 

Tras el rumor de la escritura,

llega hasta mí un aire nuevo,

una brisa que ignora

el resurgir del cuerpo.

 

Sorprendiendo a Lázaro,

amándonos, boca a boca,

cuerpo a cuerpo,

impregnados de un virginal fulgor

que cubría

el hueco dejado por el alma rota.

 

Resurgimos de nuevo,

extendiendo la magia

de esa luz dorada

que en el otoño arde.

Copyright © RTPI – 16/2025/3368


 

sábado, 10 de octubre de 2026

La espectadora


La espectadora

Un día gris se abría bajo la sombra del cielo. Allí estaban ellos, los extremistas, junto al monumento del ángel negro. En lo más alto de la escalinata apareció su líder, un ídolo de barro, dios hambriento con ansia de poder y dinero. El desplante y la retórica del tirano desataban vítores; su figura se vendía como un mal que todo lo cura… dura realidad.

 Con ademán altivo, su dedo acusador se levantó para señalar al culpable universal. El gentío rugió al unísono, gritos de odio y palabras envenenadas resonaron por cada rincón, arrastrados por la imagen difusa de la sinrazón.

Pero no todos pensaban igual. Unos ojos permanecían atentos, firmes y en silencio sin unirse al coro de los violentos y resistiendo a las hordas…

 Allí estaba ella expectante, en un rincón aguantando el chaparrón. Resguardada por su vieja gabardina y un pañuelo que le cubría parte de la cara y el pelo, mantenía las manos hundidas en los bolsillos, apretando un pañuelo para calmar los nervios. Sabía que un paso en falso, un parpadeo o un gesto la delataría; bastaría un solo error para convertirla en el chivo expiatorio de las masas. De pronto la multitud rompió en un aplauso ensordecedor, el líder saboreaba su triunfo desde lo alto de la escalinata.

 Aprovechando la euforia del gentío, ella dio un paso atrás, desapareciendo lentamente entre las sombras mientras buscaba desesperadamente una vía de escape, la cual encontró en una calle cercana. Nadie la vio marchar; dejó atrás el rugido de la sinrazón. Mientras se alejaba, se desató el pañuelo del rostro y respiró ese aire nuevo de libertad. La resistencia acababa de comenzar.

 Nico Pozón Requejo 09.10.2026

 

 

jueves, 8 de octubre de 2026

Sirenas que en la noche suenan

Sirenas que en la noche suenan

El mar se balancea

al ritmo de las olas,

las pobres caracolas

son presas de los peces.

 

Y es el mar,

amante desleal,

que busca en la verde tierra

raíces nuevas.

 

Isobaras curvas,

serpientes maduras

con piel de escama

y mejillas adolescentes.

 

Sirenas que en la noche suenan,

en el lecho de los mares,

una de ellas se inclina sobre mí,

buscando el amor en toda su extensión.

 

Me gusta sentir el movimiento del mar,

cómo se balancea,

y lentamente acaricio a esa sirena mujer;

un rumor de besos, en la noche soñada.

 

Latidos suaves con bellas palabras,

emerge una espiga que sale del alma.

Excelsos embates, temblorosa voz…

hasta la consumación.

 

Copyright © RTPI – 16/2025/3368

 


 

lunes, 5 de octubre de 2026

Si volvieras a nacer


Si volvieras a nacer

Si volvieras a nacer… ¿qué serias?,

Sería una bonita playa de arena,

para dorar las uvas de tus pechos.

Sería el mejor vino,

para alegrarte el camino.

Sería la abeja que vuela a tu piel,

deseosa de tu miel.

 

Sería un delfín en tu mar inmenso,

que insomne busca tu beso.

 Si volvieras a nacer,

sería un verso suelto,

el eslabón perdido,

que pende de oráculos dormidos.

 

Sería, en la noche un lucero,

para alumbrar las sendas de tus miedos.

Si volvieras a nacer descifraría,

el rumor del viento;

y es que en tus labios callados,

hay mensajes del amor que llevas dentro.

 

Si volvieras a nacer ¿qué harías?

Con tu cuerpo y el mío,

un nudo marinero,

maridando nuestras vidas,

con el sabor de un “te quiero”.

Copyright © RTPI – 16/2025/3368

  

jueves, 1 de octubre de 2026

La noche que nos conocimos

 

La noche que nos conocimos

Dibujo tu perfil y viene a mí

una infinidad de recuerdos, o son sueños

donde palpitan los deseos

que consiguen desprenderse de la memoria

para iluminar la noche que nos conocimos.

 

Apenas comprendo este juego arriesgado

que es recordarte sin esconder los sentimientos.

Siento tu mirada que me acaricia y la tomo como

una invitación para navegar por tu cuerpo.

 

Flotando sobre tu piel… mis besos recorren tu cuerpo;

la primavera gozosa se abre en mis pensamientos;

siento gratitud por cada momento de felicidad que nos dimos.

 

La noche que nos conocimos es recurrente en mis sueños.

Aquella noche se gestó algo tan hermoso,

que aún percibo en mis labios el gusto salobre de tu piel.

Jamás lo olvidaré, aunque este sueño muera dentro de mí.

 

Copyright © RTPI – 16/2026/3368


lunes, 28 de septiembre de 2026

¡Ven!

¡Ven!

¡Ven! Mira cómo cae el agua,

la atmósfera huele a yerba,

bañándose de agua clara

nuestras sedientas riberas.

 

Una dicha para los ojos,

un paisaje de acuarela,

la voz de alarma del rayo,

el silencio de las piedras.

 

El arcoíris temblando,

el trueno vomita esencia,

una capa de ternura,

de sorprendente belleza.

 

En el ombligo del cielo

el placer tomaba tierra,

desnuda imagen de diosa,

de insultante primavera.

 

Un sueño de mil colores,

con esa pasión primera,

en su océano me pierdo,

me desgarra la conciencia.


Fondo de azul transparente,

allí me fundo con su esencia,

esa miel de mil sabores

que hace olvidar mi amnesia.

 

Copyright © SIRPT – M-0105257/2026

 



 

domingo, 27 de septiembre de 2026

Soñaba con un sueño

Soñaba con un sueño

Soñaba con un sueño

dormido en el recuerdo,

veía recrearse la mente

por mis rincones más lucientes.

 

Un desfile de imágenes,

visiones celestiales, bellas siluetas

con curvas tan perfectas

que asombraban y seducían a mis ojos,

revelando el placer que se siente,

con solo imaginar sus incitantes formas.

 

¿Qué será de mi cuando la noche

abra sus labios a la luz del día

y el dulce castillo de los sueños

decline en desengaño?

 

Ya siento en mi dilatada piel

una fría inquietud que anula los bellos

colores de su ilusionante lozanía,

atmósfera que baja la sábana

de su incipiente perfil.

 

La imaginación vuela,

un pensamiento cautivo

que sale a la luz del día

como un recuerdo vivo.

¡Ay!, oigo su voz…

 

Y por capricho del corazón

escribo con más gana que entusiasmo,

y al unísono mis ojos y mi espalda

se alzan del escritorio

para contemplar excitado,

una ilusión del ayer,

tan palpable como la voz

amorosa de esa mujer.

Copyright © RTPI – 16/2025/3368