jueves, 29 de octubre de 2026

Suspendida en el ayer

Suspendida en el ayer

Ayer la vi paseando,

aún recuerdo el vestido

que llevaba puesto

cuando la conocí.

 

Era de color granate

con un elegante brillo,

o quizás era de un verde claro…

Solo sé que parecía una reina.

 

La memoria y también la vista

me deforman los colores,

secuelas de la edad

que me muestran una cara

ajena a la mágica mujer,

suspendida en el ayer de mi vida.

 

Me cuesta un enorme esfuerzo

controlar su presencia callada;

la siento por el amor que le profeso,

nunca un humano ha querido como

yo la quise. Vuelve el fantasma del

olvido… No es nada solo es un suspiro.

 

Cierro los ojos y la llamo,

escucho sus pasos,

me tiende su mano…

Tengo miedo de que esta

nueva réplica de Dios,

escape a mis insomnios.

Copyright © RTPI – 16/2025/3368

 


 

lunes, 26 de octubre de 2026

Renacer


Renacer
La luz rasgó la piedra de la tumba
y el llanto de la mujer se volvió brisa,
ya no soy el nombre inscrito en el mármol,
sino el verde tierno que rompió la semilla.

 

Sentí el abrazo húmedo de la tierra,
el latir de mis venas fluyendo en la savia,
bebiendo la lluvia, buscando la luz,
mientras mis raíces, con fuerza, se alzaban.

 

Y arriba, en el mundo de los vivos,
broté con la furia roja de la amapola;
miles de pétalos encendidos en el trigal,
bailando al compás de música sola.

 

Ya no vago perdido en el espacio infinito,
ahora encarno el misterio que tanto busqué,
soy el verso vivo que roza tu piel,
la idea fresca que el otoño no pudo vencer.


Mírame, mi musa inspiradora,

ya no llores más el fin de los tiempos,

ya no hay tumba, ni mármol, ni olvido,
soy el latido eterno de quien ama y siente,

en el silencio limpio que inunda tu mente.

 

Autor: Nico Pozón Requejo

 


 

domingo, 25 de octubre de 2026

A un amigo

 

A un amigo

Tengo un amigo que siempre se está quejando: repite constantemente  ya soy mayor, me comen los dolores, he perdido la ilusión, ya no puedo hacer nada… Hoy le corté el discurso y le dije: Si sigues repitiendo eso, vas a envejecer antes de tiempo. Acuérdate de lo que dice Clint Eastwood: “No dejes entrar al viejo”. “En el momento en que dejes entrar al viejo en tu cuerpo eres hombre muerto."

La frase es dura pero si te pasas el día hablando de dolores y perdiendo la paciencia, estás acabado, el victimismo crónico alimenta la ansiedad y la tristeza y derrumba tu fortaleza.

Su discurso no da para más, la gente empieza a distanciarse no por falta de cariño, (es un tipo muy querido), sino por desgaste y cansancio... 


viernes, 23 de octubre de 2026

Pensando en ti

Pensando en ti

Yo soy el río y tú la corriente

que me lleva al mar

donde he de quererte.

 

Se estremece mi cuerpo,

cuando el mar y sus olas

en la playa vacía,

vuelven a la infancia,

y es la fantasía.

           

Libre como el viento,

perdido e iluminado

para inventarme tu cuerpo,

amor que guardo en silencio.

 

Cada vez que pienso en ti

¡ay, tiembla todo mi ser!

y hasta mi alma se inclina,

ante tan bella mujer.

 

Es como una fresca brisa

bajo la noche estrellada:

la hoguera de los deseos,

fuego que nutre a mi alma.

 

Tantas emociones siento,

que cuando tu piel habito,

en ese cielo infinito,

bajo la luna de plata

nuestras almas se entrelazan.

Copyright © RTPI – 16/2025/3368

 


 

lunes, 19 de octubre de 2026

Las hijas de la Luna


Las hijas de la Luna

El sol eclipsó a la luna en un eclipse de amor. Fue un instante sagrado y único, donde el fuego solar y la plata lunar, latiendo en la penumbra, se fundieron en un solo corazón. Testigos de aquel romance prohibido fueron las asombradas estrellas y las rapaces nocturnas, que observaban la danza sideral con sus ojos de farol. Y para asombro del firmamento, de aquella unión en un parto sin dolor, nacieron dos mellizas como regalos de Dios. Al unísono rompieron a llorar Alba y Aurora, llevando grabadas en el alma la magia y el misterio del eclipse que les dio origen.

                                                                           

Alba, deidad del amanecer, nació con los ojos del color del sol naciente, mientras Aurora, deidad del atardecer, creció brillante como la estrella de la tarde. Ambas fueron educadas por Selene, la anciana diosa guardiana de los secretos lunares, quien las acogió bajo su manto estrellado. Selene sabía que aquel encargo no sería fácil, pues el romance de los padres de las criaturas había desafiado todas las leyes del universo.

Bajo su tutela, durante siglos las hermanas aprendieron a danzar en el lienzo celeste.  Alba caminaba sobre las nubes del este, disipando las sombras con su mirada dorada para traer la esperanza del nuevo día. Al caer la jornada, Aurora ascendía al trono del oeste, extendiendo su manto violáceo de calma e infundiendo espacio místico para los sueños.

Con el paso de los siglos Alba y Aurora se volvieron tan preciosas “dos gemas vivas” que su belleza era conocida en todos los rincones planetarios, en cada uno de ellos se hablaba de estas dos exultantes deidades. El cosmos había funcionado en perfecta armonía hasta que comenzaron los viajes a la Luna de los soberanos del tejido estelar para hacerles propuestas matrimoniales. Por fin las herederas encontraron a sus parejas para consolidar dos reinos poderosos, pero opuestos.

Alba fue cortejada por Júpiter, el soberano del Olimpo y señor del rayo. Su unión fue un estallido de poder. Júpiter, fascinado por la luz vital de Alba, le regaló un trono forjado con relámpagos azulados y plata estelar pura.

Ambos gobernaron juntos (El Trono de la Mañana) fusionando la autoridad celestial de Júpiter con la esencia luminosa de Alba.

Ella aportó calidez a la severidad de Júpiter, y él le otorgó el poder de moldear los cielos más majestuosos.

Por otra parte, Aurora y Venus se unieron en El Templo de la Tarde. Su matrimonio fue un romance silencioso, nacido en la penumbra. A diferencia de la demostración de poder de Alba y Júpiter, esta alianza en el oeste celebraba la intimidad, transformando los atardeceres en un santuario para los amantes y los soñadores.

 Aunque ambos matrimonios trajeron un esplendor nunca visto, también entre ellos saltaron chispas. Júpiter, ambicioso y protector, comenzó a exigir que la luz del amanecer se extendiera más allá de sus fronteras para expandir su imperio, mientras que Venus, celosa de la intimidad de sus noches, empujaba las sombras de Aurora cada vez más temprano, dilatando las noches en un abrazo romántico e interminable.

El equilibrio del cosmos ahora pendía de un hilo, y las dos hermanas “nacidas del mismo eclipse” se encontraban atrapadas entre el amor a sus esposos y su deber con el universo.

Las consecuencias de este enfrentamiento, (el capricho de los dioses), los estaba pagando la Tierra. El Imperio del Amanecer, liderado por Júpiter provocaba que el sol naciera abrasador, secando manantiales antes de que pudieran nutrir de agua a la tierra. Los campos de cultivos bajo un cielo abrasador interminable se calcinaban…

Al contraataque, el Imperio de la Sombras, liderado por Venus devoraba las luces del día cada vez más temprano, provocando en la mitad del mundo una penumbra invernal interminable que marchitaba las selvas y congelaba los ríos. El caos reinaba y la vida mortal agonizaba mientras los dioses hacían su guerra.

Cuando todo estaba a punto de estallar, emergió la diosa Gea, (la madre de todo lo que existe). Brotó desde las profundidades del Caos y con un solo gesto frenó el colapso del Universo: Mientras una mitad del planeta ardía la otra mitad se cubría de hielo. Fue entonces cuando diosa Gea se alzó entre los dos tronos, tomó su primer aliento y con las manos de fuego y lluvia detuvo el tiempo.

Silenció el trueno de Júpiter, disipó las sombras de Venus, y miró a las hijas de la Luna, Alba y Aurora. Las tomó de la mano para recordarles que el cosmos no pertenecía a la ambición ni a los celos, sino que el poder absoluto solo pertenece al orden del universo.

Dictó un decreto sagrado que ni los reyes del Olimpo ni las diosas del amor podrían quebrantar; a partir de ese momento, el tiempo se dividiría en un ciclo simétrico e indefinido. A Júpiter le ordenó reinar en las horas de luz alta, prohibiéndole tocar las fronteras de la tarde. A Venus le otorgó el manto de la noche estrellada, pero con estricta condición de retirar sus sombras antes de que el nuevo día naciera.

 Nico Pozón Requejo 17.10.2026

 

 

viernes, 16 de octubre de 2026

Aquel el amor nació en otoño

Aquel el amor nació en otoño

Aquel amor nació en otoño,

llegó sin abrigo,

sin dicha en el alma,

cruel es la ausencia de la luna del alba.

 

Voló con sus pies descalzos,

sobre la arena mojada,

de repente aquel abrazo,

de plenitud oceánica.

 

Vuelve a mí su corazón,

como un remanso de agua,

oigo su voz en el viento,

lejos quedan las palabras.

 

Me excito al imaginarla,

me provoca este sentir,

la transparencia del sueño,

levanta llamas en mí.

 

De repente un suspiro,

que siempre recordaré,

con el amor por bandera,

hasta el silencio se eleva.

 

He perdido la razón,

en este otoño sin tiempo,

donde todo se te quiebra,

y hasta la pasión se anega.

 

Siento como pasa el tiempo,

la vida se torna inerte,

otro sol y otra luna,

alma blanca adolescente.

Copyright © SIRPT – M-0105257/2026


 

martes, 13 de octubre de 2026

Soy puro temblor

Soy puro temblor

Tiembla mi conciencia

viendo,

cómo se deshojan las mañanas

bajo un cielo,

que a tú desnudo canta:

 

“Ámame, cuerpo a cuerpo,

sobre los espacios de las letras,

donde vivo desterrado”

 

Quiero quemarme

con el fuego de tu desnudo otoño.

para sentir la emoción del aire

planeando por la gozosa estación

que nos ha encadenado.

 

Soy puro temblor

de un brazo inexistente

que recoge la vida,

para vivir mañana

tu frágil primavera.

 

Tras el rumor de la escritura,

llega hasta mí un aire nuevo,

una brisa que ignora

el resurgir del cuerpo.

 

Sorprendiendo a Lázaro,

amándonos, boca a boca,

cuerpo a cuerpo,

impregnados de un virginal fulgor

que cubría

el hueco dejado por el alma rota.

 

Resurgimos de nuevo,

extendiendo la magia

de esa luz dorada

que en el otoño arde.

Copyright © RTPI – 16/2025/3368