Miro al reloj, colgado
del techo de la estación,
y siento que me vigila,
que me roba el tiempo.
Como si yo fuera su enemigo,
el movimiento de su minutero,
corre implacable y se acelera,
como si yo no contara para él.
Me amenaza, quieres que escuche
con atención, su sonámbula voz
tic tac, tic tac, tic tac…
No estoy dispuesto ir a su ritmo,
ni amedrentarme por su rigor,
no quiero que nadie marque,
el ritmo de mi vida.
Sé a dónde voy,
estoy seguro de ello,
pero es tan difícil conseguirlo,
el camino está lleno
de obstáculos insalvables,
es como un bello sueño
en busca de paz y libertad.
Vuelvo a mirar el reloj
y me sorprende,
está parado, quizás ha pensado,
que ha sido cruel conmigo.
Anuncian la salida del tren,
estoy como paralizado,
comienzo a mover los pies,
Miro de nuevo al reloj,
escucho con atención,
el sonido de sus manecillas,
un dramático sonido,
registra el impacto emocional,
que le proporciona saber,
el tiempo que en la vida ha perdido.
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