Entre la vida y la muerte
El
invierno es un infierno,
con
ese frío glacial,
va
despojando a los huesos,
del
color primaveral.
Los
árboles de mi huerto,
con
los anillos del tiempo,
han
perdido hasta el acento,
bajo
un cielo gris y muerto.
Somos
torpes marionetas,
recordando
el pasado,
perdemos
la silueta,
y
el alma sigue soñando.
No
puedo tomar conciencia,
que
el tiempo pasa volando,
y
el río llega a su destino,
con
lágrimas en mis manos.
Se
muere en el ancho mar,
bajo
la noche celeste,
una
sensación de calma,
entre
la vida y la muerte.
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