Impulso adolescente
Aquel
impulso adolescente,
en
el atardecer de sus días,
cargó
su espíritu de sangre hirviente,
y
sobre el virginal fruto se vertía.
Trinaba
el ruiseñor cantos de amor,
que
al cielo eleva; su savia nueva
da
vida a un corazón alegre todavía,
un
sueño con alas de ilusión.
Imagen
nacida con luz dorada,
hermoso
cuerpo que en un lecho canta,
musical
muchacha, cual flor desnuda
sin
velos, vestida de amor y anhelos,
de
un tiempo no vivido.
Lejos
se hallaba el decadente invierno;
fluye la
sabia nueva, por el amor navega,
y en su
recorrido, prueba las mieles del panal
del gozo. La
pasión contenida se derrama sobre
un verde armonioso,
un ramo de emociones
que recorren
los huecos de su piel desnuda,
aromas de
primavera para resurgir en una
rebelde
adolescencia.
No
sé en qué momento
se
quiebran sus sueños,
y
la pasión de ayer, colmada
de
amor, en su pupila arde.
Han
pasado los años,
la
vida se apaga, resucita
el
alma y su espíritu ciego
deambula,
preso del desaliento.
Cae
el marchito otoño y,
con
él, ese impulso adolescente:
un
relámpago de vida
que
busca la verde rosa,
nudo
de dicha , amor que crepita,
a
la sombra de su nombre.
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