Nube blanca
Recorriendo
las angostas
colinas
de la mente,
encontré
a Nube blanca,
bronceándose
en una hamaca.
Allí
estaba ella,
la
más deseada, vestida
con
la desnudez de las miradas,
En
esa selva urbana,
su
cuerpo flotaba,
y
los pensamientos,
volaban
a su encuentro.
Maravillan
sus altas montañas,
con
sus pequeños timbres,
que
al tocarlos con delicadeza,
abren
el camino al valle,
de
sus caderas huérfanas.
En
cada caricia derramo mi dicha,
danza
mi cuerpo…
bailando
estoy en las nubes,
al
son de una melodía,
en
este cielo celeste,
no
se rompe la armonía,
pegaditos
cuerpo a cuerpo
devora
la noche al día.
Copyright © RTPI – 16/2025/3368




