Las sombras
del asombro
El
sol agoniza
tiñendo
de oro el horizonte,
con
destellos palpitantes.
La
noche se insinúa,
tras
cerrar tus pupilas,
el
sueño inicia su deriva,
aireando
las sombras del asombro.
En
un lecho de nubes inertes,
se
despereza la luna,
y
es la desnudez de su cuerpo,
la
que me invita a soñar,
que
soy un lucero,
y
a la luna quiero,
Corro
a su encuentro,
me
seduce en cada movimiento,
contonea
su cuerpo,
pero
la alfombra que piso,
se
arruga y me corta el paso.
La
noche va cayendo,
¡ay!
que voy hacer sin ti,
me
dejas con el misterio,
de
cuando batir las alas,
sin
saber si voy o vengo.
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