El amanecer de un día de ayer
Sueño
contigo,
estás
en mis recuerdos,
tu
leve presencia, se desvanece
en
mis brazos, entonces busco
en
las paredes de mi mente,
el
amanecer de un día de ayer.
Con
claro ademán de encuentro
para
adivinar tus formas,
mientras
se esboza,
tú
propia presencia.
Caricias
melódicas,
se
intercalan con el silencio,
el
amor nos mira,
mientras
abrazo tu cuerpo
que
palpo tiernamente,
te
veo hermosísima,
tu
belleza de entonces,
aún
perdura.
Sueño
con un paraíso excelso,
donde
la luna resplandezca,
quiero
ser noche contigo,
cierro
los ojos y siento tu boca
y
en ella me hundo, después
una
sucesión de besos, que
son
dicha en mi cuerpo.
Vibramos
y en nuestro
silencio,
tu luz rosada
embriaga
mis sentidos,
y
con un enorme pesar,
el
sueño se va hundiendo
en
el vacío de la verdad.
Tu
forma dormida queda,
en
el recuerdo, como sombra
de
una llama, aurora virgen,
de
los cielos tomada.
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Para mi es un placer leerte tus inspiraciones son fantásticas. En este poema enlazas perfectamente el romance de los versos capturando imágenes evocadoras tan llenas de pasión en ese tránsito entre un sueño erótico y romántico, y la melancolía del despertar.
ResponderEliminarUn cálido abrazo
Judith
Me encantan tus versos exquisitamente oníricos. Donde la fantasía romántica anida en el amor, un paraíso excelso donde solo existe la luz de la luna, la noche y la intensidad del contacto, esa imagen de hundirse en un beso y sentir la dicha recorrer el cuerpo es una forma muy bella de expresar el deseo y la entrega absoluta en el amor.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Teo Cabanillas