Que sería del ojo del
huracán,
si sufriera un
desprendimiento de retina:
¡Pobres olas! perderían el
rumbo,
y no arrasarían todo lo
que encuentran a su paso.
Que sería de ti si estás a
punto de morir,
y la vida te diera otra
oportunidad:
Iría por ti y te haría sentir,
que lo bueno estar por
llegar.
Que le pedirías a tu alma,
si vive más de una vez en el
mismo cuerpo:
Que ilumine la vida al
otro,
y que nuestra conexión
nunca se pierda.
Que sería de los molinos,
si no los moviera el
viento:
Ellos dirían, viento te
quiero,
si tú me fallas me muero.
Que sería de nosotros,
si no supiéramos conducir
entre las curvas de una mujer:
Un vibrante peligro,
y un accidente gravísimo.
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