Puesta de sol
La
poesía me vino de improviso,
aquel bastidor del atardecer,
me
atraía,
me
dije: “Siéntate y mira,
al
dragón de fuego,
cómo
aposenta sus rayos,
en
la mejilla anaranjada del poniente”
Traduce
esa gracia que nos otorga,
no
es hora de tregua;
el
astro desnudo como una flor,
se tiende en
la sábana verde,
comienza el
idilio en el bosque,
se acopla a
la noche.
Un fuerte
gemido,
de otoño
encendido,
suave
melodía
que impulsa
los deseos
hasta que el
amor se deshoja,
espíritu
cargado de sombras.
La noche se
fue,
dorada de lo
mágico,
y salió un
sol tibio y alegre,
con nevada
después de
la fiebre.
Copyright © RTPI – 16/2025/3368

… Y que decirte de estos hermosísimos versos. Pues simplemente que me encanta, tienes una gran sensibilidad para capturar la transición entre el día, la noche y el nuevo amanecer.
ResponderEliminarEnhorabuena y un gran beso.
Olga Higueras
Un poema bellísimo, con imágenes muy potentes, como ese «dragón de fuego» que se asienta sobre la «mejilla anaranjada del poniente».
ResponderEliminarMi felicitación y un abrazo fuerte
Isabel Balbuena
Tu poema es para conjugar la sensibilidad dentro de la técnica, una obra de un lirismo delicado, especialmente por la fuerza de sus imágenes visuales. No te limitas a describir un atardecer, sino que lo dotas de vida y mitología.
ResponderEliminarPara mí siempre es un placer leerte.
Feliz fin de semana.
Julio de las Heras
Un poema nacido de la contemplación. El proceso de creación poética, unido a la grandeza de tu alma hace que nos llegue toda la esencia que en el derramas.
ResponderEliminarUn beso
Paz San Emeterio
Me gusta el romance..
ResponderEliminarUn saludo