Soñaba con un sueño
Soñaba
con un sueño
dormido
en el recuerdo,
veía
recrearse la mente
por
mis rincones más lucientes.
Un
desfile de imágenes,
visiones
celestiales, bellas siluetas
con
curvas tan perfectas
que
asombraban y seducían a mis ojos,
revelando
el placer que se siente,
con
solo imaginar sus incitantes formas.
¿Qué
será de mi cuando la noche
abra
sus labios a la luz del día
y
el dulce castillo de los sueños
decline
en desengaño?
Ya
siento en mi dilatada piel
una
fría inquietud que anula los bellos
colores
de su ilusionante lozanía,
atmósfera
que baja la sábana
de
su incipiente perfil.
La
imaginación vuela,
un
pensamiento cautivo
que
sale a la luz del día
como
un recuerdo vivo.
¡Ay!,
oigo su voz…
Y
por capricho del corazón
escribo
con más gana que entusiasmo,
y
al unísono mis ojos y mi espalda
se
alzan del escritorio
para
contemplar excitado,
una
ilusión del ayer,
tan
palpable como la voz
amorosa
de esa mujer.
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Me llama la atención el cierre, es especialmente potente: ese impulso físico de levantarse del escritorio porque el recuerdo de esa voz se siente tan real que parece desafiar la distancia y el tiempo.
ResponderEliminarUn gran abrazo
Eva Rocha
A veces la poesía se limita a ser palabras bien enlazada que no te dicen nada. A mi me gusta que lo que lea me entre por lo sentidos , y sé que es buena cuando consigue hacerme pensar y este poema lo ha conseguido.
ResponderEliminarCaptura a la perfección esa transición tan humana entre la calidez de la ilusión nocturna y la fría realidad de la mañana, que aun así se ve iluminada por un recuerdo vivo.
Me queda solo aplaudirte
Un abrazo
Nuria Roca
Tu poema es una hermosa pieza lírica que explora uno de los grandes temas de la literatura universal: la frontera entre el sueño y la realidad, el choque inevitable entre la belleza de la ilusión nocturna y la frialdad del despertar.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Julio de las Heras
Tu poema no deja de ser un poema nostálgico, con un ritmo pausado que imita el propio despertar, y que me deja una sensación agridulce: la tristeza de la pérdida, pero el consuelo del recuerdo vivo.
ResponderEliminarBesos
Olga Higueras