Ya no vivo aquí
No
quiero mirar atrás,
porque
el ocaso me ciega,
el
tiempo borra la sombra,
que
arrastra mi calavera.
Huye
de los tiempos muertos,
aunque
no sepas porqué,
sigue
andando tu camino.
porque
yo sí que lo sé.
La
noche llega triste,
cubierta
de oscuros velos,
no
quiero verla no quiero.
me
siento de ella tan cerca,
que
tengo el cerebro ajado,
y
de arrugas la piel llena.
Oigo
doblar las campanas,
la
muerte a mi puerta llama,
pero
yo no quiero abrir,
insiste
tocando el timbre,
que
pesada, va a acabar conmigo,
¡Ya no vivo aquí!
No
escucha lo que le digo,
como
quien oye llover,
con
su máscara de hielo,
me
da por muerto y se fue.
Siento
una ligera brisa,
son
tus manos,
que
a mi frente acaricia,
y
en tus labios una ligera sonrisa,
y
esas palabras amantes
que
en mi boca sedienta se deshacen.
Copyright © RTPI – 16/2025/2824
A mi particularmente me gusta cuando el poeta habla de la muerte, pienso que transmite un gran fuerza emotiva en pocas palabras,
ResponderEliminarMi felicitación y un abrazo fuerte
Gabriela
Me ha gustado mucho tu poema, he leído también otras entradas y volveré a leer más.
ResponderEliminarUn saludo cordial.
Ángel Molina