Para Elisa (2)
Cuando
escucho la música de un piano,
me
impresiona tanto,
hasta
el punto que veo a ella,
con
su mano de suavidad infinita,
hacer
al mundo vibrar.
Aquella
escalera abstracta,
que
una y otra vez subía,
tecla
negra, tecla blanca,
la
imposible melodía.
Para
Elisa…
Mujer
que me enamoró,
su
magia y encanto,
su
cuerpo dichoso,
corta
la respiración.
Y
era su música,
una
sensación de vida,
tan
profunda,
que
cierro mis ojos y escucho,
con ardiente entusiasmo,
como
sus dedos mágicos,
hacen
vibrar el piano.
Con
luz de gloria,
en
un cielo de deseos,
donde
solo el amor reina.
Copyright © RTPI – 16/2025/3368
Precioso poema. Y es la música ese duende que hace volar al espíritu hasta lo más alto.
ResponderEliminarUn saludo
Marcos
Un poema romántico, tierno que da muestra de lo que es la musa del piano... Música Y Amor, estremece al corazón.
ResponderEliminarUna exquisitez deliciosa,
Olga Higueras
Siempre quedará un piano para recordar... con fantásticas imágenes llenas de musicalidad.
ResponderEliminarMe ha encantado leerte
Mónica