Un pacto con el diablo
La
miré y me quedé estupefacto,
tú
eres… no puede ser,
pero
que has hecho mujer,
para
estar tan deslumbrante.
Por
ti no pasan los años,
me
sonríe y me hace sentir,
la
alegría de vivir
mantiene
la belleza de una adolescente.
Qué
envidia, la veo como la conocí,
unos
labios encendidos que enamoran,
sacando
todo su erotismo de mujer seductora,
y
un suave aroma que embelesa.
Rosa
de la que un día me enamoré,
y
al verla al cabo de los años,
entre
nostalgias y recuerdos,
me
pierdo…
aunque
en realidad me alegro.
Mantiene
ese atractivo
de
ángel del encanto,
no
existe el tiempo,
en
su ardoroso cuerpo.
No
pude sustraerme al embrujo
de
aquella inalterable rosa,
que
desde la niñez,
guarda
con celo el misterio.
Copyright © RTPI – 16/2024/2824
Revivir el pasado es bello porque fue muy hermoso lo que se rememora.
ResponderEliminarSolo la intensidad de un gran amor puede dejar una huella que te lleve a revivir cada instante vivido.
Tus versos me emocionan.
Uno y mil besos
Sentidos versos, sorpresas que da la vida, nostalgias del pasado muy queridas.
ResponderEliminarConozco esa experiencia y te agradezco que hayas escrito estos versos.
Un abrazo amigo
Julio de las Hera