No os dejéis llevar por la tristeza,
ese aire gris que impide abrir los ojos,
confunde y envuelve a la cabeza,
y a la felicidad le echa el cerrojo.
Escucha a tu corazón,
antes de que intervenga la memoria,
que enferma y encadena la razón,
lucha por tu existencia y por tu gloria.
Esa tristeza que remueve el viento,
taladra al corazón con sus latidos,
música fúnebre en el pensamiento,
volatiliza mis versos preferidos.
El mar que mueve a la brisa,
en los rescoldos del fuego se esconde,
en los rescoldos del fuego se esconde,
disolvió la tristeza en la ceniza,
y el amor se aviva y le responde.
Gozas de las flores en primavera,
de las nieves del invierno,
de aquella nube negra pasajera,
que apagó las llamas del infierno.
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