A través del
cristal de mi ventana
Veo a una
joven que baña su cuerpo desnudo,
En un océano
blanco de porcelana,
Un lucero
testigo mudo.
Besa sus
labios a la alborada,
Bella hembra
de piel gitana,
Labios de
miel,
Zarcillos de
cascabel.
Los rizos
ocultan su cara,
Sus pechos
dos aureolas de fuego,
Maldito
lucero,
Me muero de
celo.
Posa desnuda
en el espejo del agua,
Ella me ve,
lanzo un clavel,
Unos versos
van en él,
Que puedan
enamorarla.
“De mí no saldrán
más versos,
Donde no
esté mi gitana,
Ni recitaré
poesías,
Si no está
para escucharlas”.
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