Con harapos de rico
Con
harapos de rico,
de
gloriosa miseria
las
olas de dolor,
atascan
mis arterias,
Repito
la canción,
tu
nombre en el silencio,
daña
mi corazón,
aunque
por fuera ría.
Más
si mi voz no cantara,
al
otoño estrellado,
cuando
el crepúsculo se funde,
con
el mundo esclavizado.
Los
últimos recuerdos,
temblarían
de dolor,
y
en la penumbra verde,
se
ocultaría el sol.
Medito
con harapos de rico,
contradigo
y niego,
que
he empezado a envejecer,
amor
en pena con angustia de vida,
Altivo
y a la vez humilde,
en
una parte de mi mente,
te
tengo, sin tenerte,
entre
mis brazos humanos.
Tendidos
en el aire,
esperando
que se acerque el día,
del
adiós de tu alma,
al
adiós de la mía.
Con
harapos de rico,
te
estrecho a mi cintura,
para
abrasarme con tu nueva luz,
de
adolescente locura.
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¡OH! Que poema mas apasionado y de una sensibilidad arrolladora, donde los 'harapos de rico' se convierten en el símbolo perfecto de la paradoja humana: la riqueza de un amor eterno frente a la inevitable miseria de la pérdida, el paso del tiempo y la distancia. Bellísimo viaje lírico entre la melancolía del adiós y el refugio de los recuerdos.
ResponderEliminarEnhorabuena
Besos
Olga Higueras
Tu poema tiene un tono sugerente, elegante y con calidad literaria.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Julio de las Heras
Me encanta como escribes con un estilo además muy personal que te define. "A veces somos ricos en cosas que el mundo no ve".
ResponderEliminarQue tengas un buen día.
Elena