El islote de Covachos
A unos tres kilómetros de Soto de la Marina, en
Cantabria, con la marea baja el mar contiene la respiración y deja al
descubierto una mágica aparición; un secreto guardado por
la propia tierra. En Covachos se dibuja un estrecho camino de arena que conecta
la playa directamente con un guardián colosal, una inmensa piedra, un islote de
gloria fulgurante donde las olas rompen furiosas; desnuda imagen de
efervescente espuma, dulce saliva de unos labios secretos.
Un lujo para el caminante,
un espectáculo digno de admiración al contemplar como el viento indómito al
tocar la roca fría, mueve su vestido iluminado y es entonces cuando el pasillo
de arena que desafiaba a las corrientes es engullido por el agua, que borra las huellas del
sendero con magia plena y vuelve a sepultar el secreto bajo un manto de hirviente
espuma blanca.
Autor: Nico Pozón Requejo 12.09.2026


Como siempre demuestras que tienes una gran imaginación para darle vida a las cosas. Logras que casi podamos oler la sal del mar, escuchar el rugido de las olas y sentir la prisa que le daría a un caminante cruzar ese sendero antes de que el agua se lo lleve. Nos enseña que la naturaleza es como un truco de magia que cambia por momentos.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Julio de las Heras
.
Un poema en prosa que es capaz de mostrar la magia cambiante de la naturaleza a través de palabras muy hermosas.
ResponderEliminarSencillamente ... eso.
Un beso
El mar me atrae y más con este bello paisaje y la descripción tan admirable que hace que este lugar sea tan sugerente.
ResponderEliminarBesos
Isabel Balbuena