sábado, 9 de mayo de 2026

Desde mi atalaya

Desde mi atalaya

Desde mi atalaya,

puedo presenciar ciertas escenas:

Como se desvanecen los colores del otoño,

tatuados en mi pecho, percibo que se han

sido presa de los bostezos del crepúsculo.

 

Presiento que en esta ciega noche,

esa virginal luna casi de nácar,

que ahora aparece, será prisionera,

de esas insanas negruras que van

empapando su cara toda hoyuelada.

 

Observo también,

que una gaviota me mira,

como si yo quisiera

invadir su océano.

yo la contemplo,

sin ánimos de revancha.

 

Más allá en el mar,

los peces nadan atemorizados,

en la alargada sombra del agua,

unos inesperados picotazos,

atraviesan sus gargantas.

.

De pronto todo se desvanece,

todo se esfuma, la densa bruma,

me cala hasta los huesos…

nudo de dicha,  eclipse de besos,

del sol cubriendo a la luna.

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3 comentarios:

  1. Me encanta tu poema y en particular los últimos versos; son profundos, intensos y tienen una atmósfera melancólica hermosa, que hacen sentir el sentimiento que lo inspiran. Ese "eclipse de besos" y la bruma calando hasta los huesos logran transmitir una nostalgia tremenda, y me traen recuerdos inolvidables:
    De pronto todo se desvanece,
    todo se esfuma, la densa bruma,
    me cala hasta los huesos…
    nudo de dicha, eclipse de besos,
    del sol cubriendo a la luna.´

    Con todo mi cariño.
    Miranda Crespo


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  2. Un precioso poema, una hermosa y evocadora composición, me ha encantado ese contraste entre la quietud de la mirada de la gaviota y la tensión bajo el agua crea una atmósfera muy intensa, que luego se disuelve de forma magistral en esa bruma nostálgica y el eclipse romántico con el que cierras.
    Un fuerte abrazo.
    Julio de las Heras

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  3. Desde tu atalaya hilvanas con precisión las palabras y observas escenas mundanas con la exquisita sensibilidad que te identifica.
    Un beso Olga Higueras

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