A ti me entregué aquel día
El
amor que tú me das,
exultante
vendaval,
un
hervidero de dicha,
que
no me da ni un respiro,
ni
tiempo para un suspiro.
Rendidamente,
acerqué
mis labios a tu boca,
y
sentí que tu amor
saciaba
mi sed.
Entonces
agité mi cuerpo
contra
tu ceñido todo,
y
una enardecida espiga
se
alzó victoriosa,
en
mi vientre primaveral.
Gocé
por primera vez,
como
nunca había gozado,
y
me llenaste de amor,
y
de pura fantasía,
en
mi mente está grabado,
que
a ti me entregué aquel día.
Copyright © RTPI – 16/2025/2824
Agradezco mucho este lindo poema. I Como me gusta encontrarme con el romanticismo de tus versos! El amor es un vendaval en el corazón, es el mayor placer del ser.
ResponderEliminarEnhorabuena
Besos
Olga Higueras
Tu poema "S ti me entregué aquel día" es un verdadero disfrute; aunque éste deseo sea sólo imaginación, y no experiencia.
ResponderEliminarUn beso
Yoly
Mi primer placer, abrí las puertas de mi propio paraíso a un ángel que culminó en nada, le dije no me puedo ir así, y él me miró a los ojos y me dijo tu serás el amor de mi vida.
ResponderEliminarMurió en un accidente. Ahora siento que lo envuelvo con mi cuerpo.
Un saludo
C.O.C.
irme...
ResponderEliminar