Aquel verano que no volviste
Después,
ya es tarde…
¿adónde
fuiste,
aquel
verano que no volviste?,
quedó
en mis ojos tu imagen triste.
Esperé
en vano,
en
mi cara se destapó la amargura,
aquel
misterio cuando juntábamos las manos,
y
se extinguía la cordura.
Solo
de imaginarlo
sentí
que me abrazabas
que
tu pasión me tocaba,
y
tu llama era un tormento,
La
dicha se estremecía
con
el roce de tu cuerpo,
era
como un frenesí,
que
me quemaba por dentro.
Te
deseé antes de quererte,
lo
reconozco, tu amor llamaba a mi puerta,
mientras
yo le susurraba,
que
la tenía siempre abierta.
Mi
delirio era tu boca,
era
el soñar con tus besos,
aún
que estés lejos de mí,
puedo
sentir tu silencio.
Tu
piel joven seductora,
brindaba
miel a mis besos
y
tú contorno supremo,
era
pasión y embeleso.
Aquel
verano que no volviste,
callada
rosa de admiración,
lloran
tu ausencia mis ojos tristes,
y
errante late mi corazón,
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16/2019/1187
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El poema me encanta, me gusta ese desconsuelo que lo cautiva, esa espera interminable de un verano a otro, antes era un tormento…, ahora con los medios de comunicación que tenemos a nuestro alcance ya no es lo mismo.
ResponderEliminarEl romanticismo de antes lo llevo por dentro.
Felicidades y un abrazo
Marilu
Hay veranos gloriosos que no se olvidan nunca.
ResponderEliminarSaludos
Los amores de verano son como estrellas fugaces, irrumpen con luz celestial y se van sin pena ni gloria.
ResponderEliminarUn saludo