Aquel día de
perros
Aquel
día de perros,
enterramos
a nuestra querida Luna,
preñada
de futuros perritos,
bajo
el sauce llorón.
Duelo
negro como su pelo,
el
triste lamento de un violín se deja oír,
en
un paisaje inenarrable de dolor,
queda
dentro de un minúsculo hueco.
Aquel
día de perros,
un
frondoso árbol cayó sobre ella,
una
rama muerta brotó de la tierra,
y
una descarga feroz se estrella,
con
tanta fuerza sobre su cabeza,
que
cayó bajo el ramaje, que heló su sangre.
Sin
apenas darme cuenta
con
un gemido desconocido,
murió
en mis brazos,
¡oh
que angustia tan grande en mi pecho,
cada
célula de mi cuerpo aúlla de dolor!
Se
ha ido nuestra querida Luna,
y
su luz en mí se nubla,
un
delirio intenso de nostalgia,
zozobra
en mi memoria.
Autor:
Nico Pozón Requejo 28.02.2026
Cuanta tristeza emiten tus letras, tus versos aúllan de dolor. Pobre mascota el cariño que nos dan pero el amor hacia ella nunca morirá.
ResponderEliminarUn saludo cordial
Martín
Buenas noches Martín, agradezco mucho tu percepción de estos versos, y celebro tu comentario.
ResponderEliminarQuiero añadir que es un poema ficticio producto de la imaginación pero que no se aleja mucho de la realidad.
Esta dedicado a todas las mascotas que tanto cariño nos dan.
Un fuerte abrazo