Aquella
mirada errante,
nublaba
mi pensamiento,
mientras
un rayo de luna
alumbraba
su aposento.
Me
cautiva aquello que lleva puesto,
desnudando
mis ojos ante su cuerpo,
me
apetece soñar,
me
fijo en sus ojos bellos.
Me
atraen sus labios
dos
amapolas ardiendo,
poco
a poco voy sintiendo,
la
magia de aquel momento.
Y
si Dios me diera alas,
para
salvar la distancia
volaría
hasta su lado,
para
sentir su fragancia.
Me
muero de amor,
aquella
neblina sin forma y color,
ha
borrado de mi mente,
mis
fantasías…
Ya
solo resiste el latido,
de
tantas ganas de ti,
ahora
solo me queda vivir
aquellos
momentos que tú y yo
nos
perdimos.
Siempre
que un rayo de luna,
vuelva
a alumbrar tu aposento,
nuestros
cuerpos serán un solo verso,
para
vivir realidades.
Autor
: Nico Pozón Requejo 27.08.2026
Un poema muy bello, con versos de una profunda sensibilidad, donde la luna, la distancia y el deseo se entrelazan de forma muy evocadora.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte
Eva Rocha
Un poema de amor encantador... Me gusta ese rayo de luna testigo mudo y cómplice que alumbra la intimidad, que utilizas como un puente romántico que une la realidad con la fantasía.
ResponderEliminarUna unión perfecta.
Un beso de amistad y cariño.
Olga Higueras.
Estoy muy de acuerdo con Olga, en la utilización del rayo de luna como el elemento conector entre el deseo amoroso y la nostalgia por la distancia que le separa de la persona amada.
ResponderEliminarUn abrazo amigo
Julio de las Heras
Soberbio ese rayo de luna.
ResponderEliminarUn saludo
JM Mayoral
Un poema muy interesante.
ResponderEliminarMi felicitación
Un saludo
Ángel