Polvo de historia
Anoche
el mar estaba furioso:
bramaban
sus olas,
y
sin descanso, arañaban,
las
entrañas de la tierra.
Sentí
su voz gritando
a
nocturnas horas:
¡Lo
destruiré todo,
nadie
verá salir el sol
hasta
que la joven luna
me
entregue
su
dichosa primavera!
Sobre
las olas del mar
te
vi volar y el mar inmóvil
detuvo
el viento.
Tus
pétalos frescos fingen
desear
a un mar muerto,
que
no sabe qué hacer
con
las curvas de tu cuerpo.
Naufraga
el amor,
un
diluvio se descolgó,
al
llanto del mar
y
al gemido de olas;
caracolas
sin gloria,
convertidas
para siempre
en
polvo de historia.
Copyright © RTPI – 16/2025/3368

Que fuerza y que belleza tienen tus versos. Has capturado con una delicadeza sutil una atmósfera de fuerte tensión.
ResponderEliminarTe felicito.
Un fuerte abrazo
Julio de las Heras