Esa terrible inquietud
Esa
terrible inquietud
en
los ojos del silencio,
cuando
no susurra el viento,
porque
le quiebra el dolor.
El
silencio de tu voz,
entre
suspiros y lágrimas
no
podrá quitarle al alma,
la
fiebre del corazón.
Desde
el día que te perdí,
vivo
sin vivir en mí,
esperando
que otro viento,
atraviese
la muralla,
y
el lamento del que calla,
grite,
hasta el cielo hundir.
Sacúdete
la tristeza,
escucha
a tu corazón,
que
no sufra igual tormento,
que
estoy soportando yo.
Bajo
el manto del amor,
mi
vida baila contigo,
todo
se vuelve canción.
Es
fiesta, celebración,
el
alma se vuelve oído,
enloquece
al corazón.
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Tu `poema es como la chispa de la hoguera que enciende la nostalgia de un recuerdo íntimo.
ResponderEliminarUn beso poeta.
Olga Higueras