El verbo canta en mi ebria garganta
Recuerdo
aquel resbalón,
y
aquel murmullo del agua,
cuando
una descarga,
el
cielo abrió, y aquella mirada
de
verde fulgor, desnudó mi alma.
Mi
luz era su luz,
entre
llamas sin esperas,
el
amor se vació,
en
la ardiente primavera.
Los
rumores del agua,
sus
ojos de esmeralda,
el
verbo ardiente,
culpables
de aquel destello,
tan
caliente como hielo.
Han
pasado los años,
y
aunque sé que fue una bendita locura,
un
vuelco en el corazón,
me
lleva a sentir que perdimos la cordura.
Brindis
al sol,
bajo
la misma sombra del árbol,
donde
la memoria se abrió,
al
misterio del amor
Aún
siento aquel momento,
no
he olvidado su cuerpo,
de
mujer, mujer, labios de miel,
diosa
del universo, luz de vida.
El
verbo canta en mi ebria garganta.
Copyright © RTPI – 16/2025/3368

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