La inestable vida de los huesos
Yo
en la vejez desvelo,
la
inestable vida de los huesos,
mi
verticalidad es un recuerdo,
que
el tiempo se encargó de borrar,
detecto
que mi cuerpo,
se
cimbrea a cada paso,
mi
ciego empeño por andar,
pusilánime
como su dueño,
a
ninguna parte me ha de llevar.
De
súbito los pájaros del amanecer,
despiertan
mis instintos,
la
veo a ella e impulso mis huesos
tras
sus huellas, besos furtivos,
deviniendo
en un poema emotivo.
Una
inspiración profunda,
y
la ingravidez recorre mi cuerpo,
siento
que vivo fragmentado,
por
suerte mi conciencia es capaz
de
recordar ausencias gozosas,
a
las que estoy conectado.
Instantes
de luz, de amor y de paz
que
uno siente al recordar,
momentos
que dan vida a los huesos,
para
doblegar el dolor,
necesitamos
vivir de esa llama
candente
que es el amor.
Cuan
hermosa es la vida,
que
acata el amor y el dolor,
y
la inestable vida de los huesos,
para
ceñir mi cuerpo a tus huesos,
y
crear la vida que necesitamos vivir.
Autor:
Nico Pozón Requejo 10.08.2026



