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martes, 7 de abril de 2026

Nube blanca


Nube blanca

Recorriendo las angostas

colinas de la mente,

encontré a Nube blanca,

bronceándose en una hamaca.

 

Allí estaba ella,

la más deseada, vestida

con la desnudez de las miradas,

 

En esa selva urbana,

su cuerpo flotaba,

y los pensamientos,

volaban a su encuentro.

 

Maravillan sus altas montañas,

con sus pequeños timbres,

que al tocarlos con delicadeza,

abren el camino al valle,

de sus caderas huérfanas.

 

En cada caricia derramo mi dicha,

danza mi cuerpo…

bailando estoy en las nubes,

al son de una melodía,

en este cielo celeste,

no se rompe la armonía,

pegaditos cuerpo a cuerpo

devora la noche al día.

 

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sábado, 4 de abril de 2026

La varita mágica


La varita mágica

¿Fue un encuentro casual?, no lo sé, en la vida hay encuentros que parecen   previstos y programados por una varita mágica y este fue uno de ellos.

Era ella la que me miraba con disimulo, estaba en una plaza con un grupo de personas y un guía que le explicaba con entusiasmo todos los detalles del entorno, observo en la distancia su angelical rostro y disfruto durante unos segundo de esa mirada cómplice que es pura llama.

Nos acercamos para saludarnos, nos abrazamos efusivamente. ¡ay! su dulce mirada aceleraba mi sangre, que felicidad mi nombre en sus labios. Nos pusimos al día hablando de todo… sentí que aquel otoño estaba dando paso a una primavera ilusionante.

Conversamos un buen rato, después me pregunta ¿qué tal tu amiga? le digo, ¿Marta?, sí, la chica tan guapita de los ojos verdes esmeralda, no hay duda se trata de otra persona pero yo le sigo la corriente.

Absorto por aquella sonrisa, que era vida en mis ojos iluminados por la ilusión, di gracias a dios, por el hermoso don de aquella presencia tan gratificante.

El sonido inoportuno del móvil despertó mi embeleso. Nos despedimos apresuradamente con un beso en la mejilla y un abrazo intenso, con deseos de volver a vernos pronto, y por supuesto otro beso para mi amiga Marta.

Luego sentí impotencia y lo peor es que no tengo la menor idea de quien era aquella joven tan especial.

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miércoles, 1 de abril de 2026

Las sombras del asombro

Las sombras del asombro

El sol agoniza

tiñendo de oro el horizonte,

con destellos palpitantes.

 

La noche se insinúa,

tras cerrar tus pupilas,

el sueño inicia su deriva,

aireando las sombras del asombro.

 

En un lecho de nubes inertes,

se despereza la luna,

y es la desnudez de su cuerpo,

la que me invita a soñar,

que soy un lucero,

y a la luna quiero,

 

Corro a su encuentro,

me seduce en cada movimiento,

contonea su cuerpo,

pero la alfombra que piso,

se arruga y me corta el paso.

 

La noche va cayendo,

¡ay! que voy hacer sin ti,

me dejas con el misterio,

de cuando batir las alas,

sin saber si voy o vengo.

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