El insomnio se contagia
La
miro y no me parece ella,
la
encuentro extraña,
el
insomnio se contagia,
me
falta su mágica sonrisa.
Anda
mujer alegra esa cara,
no
pongas cara de ingenua,
ábreme
las ventanas de tu corazón,
para
expresarte lo que siento.
El
crepuscular otoño,
va
deshojando mi vida,
y
en el desnudo vacío,
mi
flor es la que suspira.
Atravesando
el silencio,
mi
pluma escribe en su piel,
una
verdad abrasadora,
que
luce al amanecer.
Ahora
la encuentro distinta,
sus
ojos destilan brillo,
su
boca… provocativa,
¡ay!,
si renaciera Murillo,
Con
su pincel, ¿qué pintaría?
es
tan difícil decirlo,
tal
vez sus divinas formas,
o
sus brillos escondidos.
Descubro
el fulgor de su mirada,
donde
parpadea el amor,
su
rostro de seductora,
en
la noche me atrapó.
Copyright © RTPI 16/2019/1187
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