Ya no te escribo porque me parece poco la poesía,
porque con mis versos no vuelo hasta tu vera,
porque cuando estábamos juntos vida mía,
en tus ojos veía florecer la primavera.
Ya no te escribo porque no apagas mi sed,
porque mi corazón no desea aquel tormento,
ya no hay gozo, solo desatino y embriaguez,
¿porque rompió la magia el pensamiento?
Ya no te escribo porque existen los olvidos,
porque de tu balcón ya no cuelgo mis poesías,
porque mis palabras de amor enajenan los sentidos,
y tus diminutas esencias devoran el alma mía.
Ya no te escribo porque oscureces mi mente,
tu resplandor no solo no me ilumina,
sino que me roba el subconsciente,
y mis versos ya no riman.
Qué tiempos aquellos cuando tu corazón
se elevaba al mínimo roce,
y yo te escribía mil cartas de amor,
tus ojos brillaban de éxtasis y goce,
y ardía la noche disfrazada de sol.
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